CAMPOS DE CASTILLA

recons_numancia

Numancia es un cuerpo vivo transformado en ideal. Una Idea transformada en resistencia. Una resistencia transformada en muda desesperación. Una desesperación transformada en ruina. Una ruina transformada en palabra. Una palabra robada.

Yo fui Numancia.

 

1

Embebido en bebida
veo el crepúsculo en el Paraíso
momento de ausencia de calor del Infierno
y de repente la noche
a partir de esta improbable lejanía
sin presencia
de
infiernos
de
tantísimas
estrellas
el
cielo
no
es
hermoso

 

2

Tu belleza se ha creado desde el fuego
desde la tierra tu alma
de forma que no alcances mi fuego
camino sobre la tierra
sobre la gravedad de tu belleza
incendio el paisaje
el paisaje viene ardiendo por delante
y mi existencia es asediada en un estrecho círculo
que traslado por todas partes
en el contorno de mi cuerpo.

 

3

Cuando caminas
se incendia de mi lengua materna la distancia
entre tus pies descalzos y la tierra
extiendo una alfombra bajo tus pies
para que bailes
y contemplándote
en mi voz
lanzo al viento
un poema de ceniza.

 

4

En las riberas del infierno
veo miles de extraños transeúntes
a los que la muerte hace bellos
y la tragedia transparentes
a través de su absoluta transparencia
veo tus ojos
¡cuán hermosos
brillan
en la lejanía!

5

Escribo de tus ojos
y las palabras se funden y derriten
de un trago bebo el texto
y emponzoñado recorro callejones
los transeúntes se envenenan
embellecen
tu belleza abraza a un niño loco
y recorre callejones
te pinto con ese niño en brazos
sobre el ataúd de las palabras.

6

La espera
es sentarse a velar las palabras
sentarse a solas
contemplar las cosas
contemplar cómo las cosas pierden sus sombras
caminando por un soportal sin sombra
del que eres la única existencia
con sombra
la espera
es una pala de sepulturero enterrando su propia sombra
el infierno
el único mundo
sin sombra.

7

No tengo palabras para dirigirme a ti
no tengo palabras para dirigirme a tu ausencia
no tengo palabras para dirigirme a mí mismo en tu ausencia
no tengo palabras para dirigirme a mí mismo
si avanzo sólo un paso más allá del fuego que asedia mi cuerpo
me convertiré en sombra
y el mundo encontrará sus palabras otra vez
en mi ausencia
en la presencia de mi sombra
ardo
y mis cenizas
evocarán
en la forma de mi sombra
la palabra que yo fui en tu ausencia.

8

El viento
no tiene sombra
sopla desde el infierno
como hacia la tierra
gélido, cálido
esparciendo cenizas
incendiando el carbón medio quemado de las palabras
es el acto mismo de dirigirse a alguien
es la intensidad
la intensidad del anhelo
la intensidad de la espera
mi sombra en el viento
te invoca.

9

No hay dos personas
que puedan atravesarse una a otra
pero dos sombras se traspasan fácilmente
por eso habitan el mundo de la absoluta soledad
y Dios, en su soledad absoluta
imaginó un momento en que su mano
rodeaba el calor de tu cuerpo
y traspasaba el callejón oscuro hasta posarse en una puerta
y tú le besabas por primera y última vez
y él, en el calor de tus labios
podía tocar la corporeidad de su imaginación
y crear la tierra con esta sustancia:
la caliente corporalidad de imposible

10

Sobre la tierra de tu alma
espinos silvestres han crecido
se han cerrado las puertas
se han vaciado las casas
sobre la tierra planto una rosa roja
y tu belleza la incendia
sobre la tierra de tu alma sólo crecen plantas silvestres
con pena extraigo las espinas
y las espinas crecen en mis manos de repente
cubierto de espinas escapo en huracanes
si no fueras tan hermosa
el infierno no sería tan ardiente.

11

Un caballo blanco huía en el viento
una mano me levantó del suelo y me sentó a lomos del caballo
galopando por callejones vacíos
rumor de sombras y hojarasca
por el calor de tu cuerpo
por el aroma de tu cabellos azotando al viento mi rostro
supe quien llevaba las riendas
no podía verte
rozaba tu desnudez parado en un callejón
no había viento
las herraduras tintineaban
frente a cada casa colgaban una mujer
frente a cada casa nos paramos
con manos invisibles soltaste a la mujer desde el patíbulo
todas las mujeres se te parecían
eran tú
¡eran tú!

12

Una cama blanca
cerca de campos quemados
y embriagador aroma de la tierra antes de la lluvia
me diste una daga
desnuda, te tumbaste en la cama:
«escribe con la daga un poema sobre mi cuerpo
para verme»
absorto en ti quedé
absorto en las palabras que surcaban tu piel
vi tus manos en sangre
la ternura de tus pies
tus senos
tus ojos
pero no pude escribirlos
en sangre hiciste el amor conmigo
y el abismo de tu mirada
me devoró
a mí y a mis palabras
sobre una cama roja
cerca de campos quemados.

13

En tus abrazos
brillaban mis palabras
la lluvia las desnudaba de sangre
las desnudaba de muerte
y en la forma de tu cuerpo
se entretejían en mí
el viento soplaba desde el abismo de tus ojos
y me hacía flotar con mis palabras sobre un lecho cristalino
reí con el rostro de todos los hombres
con ese rostro lloré
sin nombre
estaba en la cuna de mi infancia
y la cuna temblaba y temblaba
y un caballo blanco relinchaba
en los campos quemados.

14

Fui un cavernícola
en el abismo de tus ojos
y desde la cima de tus senos observaba las estrellas
tantísimos infiernos
en bebida embebido
para encontrar mi camino a tus labios
que con besos de imposible
en tu voz
me darían un nombre
que solamente se escucha
en el territorio de tu cuerpo.

15

Me congelaba en tus ojos
mientras le mirabas acercarse pesadamente
y cuando te atravesaba
cubrí sus huellas
sobre tu cuerpo nevado
un día, lo informe de la vida
se paró frente a ti
y absorta en su contemplación te devoró
sin tierra
sin gravedad
con mis palabras
me sumí en el infinito
que derretía la nieve de tu belleza
esmaltando mis palabras
multiplicándome en el verbo «caer»
en todas las hojas desprendidas
en las lágrimas derramadas.

16

Fui la caída de Adán
abandoné tu belleza en las manzanas
cayendo en Roma
abandoné tu belleza en las ruinas
cayendo en Hamlet
abandoné tu belleza para Ofelia
estuve en todas las muertes
y en todas las ruinas
pero después de la batalla
después de las matanzas
el esplendor de los paisajes alcanzaba tu belleza
y tu belleza era memoria
cubrí cuanto pudiera caer
con esmalte de tu belleza
esmalte de memoria.

17

Y fui multiplicándome
hasta donde alcanzaba presencia la palabra
y era presencia de palabra la presencia de tu belleza
era tu ausencia
me multiplicaba y creaba la eternidad
quería no ser eterno
no caer
nevaba
había caído dentro de las hojas antes
había caído con nevadas en sus hombros
y con ellos caí en la nieve
en sus besos
en su desnudez
fui la manzana de lo imposible
fui Adán, fui Eva
caí sobre la tierra
me hice imposible
siendo
y sin ser.

18

Cerca del castillo quemado
cada año crece un árbol con una sola manzana
cerca del castillo quemado relincha un caballo blanco una sola vez
cerca del castillo quemado recojo la manzana
a lomos del caballo la muerdo, es amarga
estoy en el castillo
evoco recuerdos de una manzana
que los habitantes del castillo quemado no pudieron morder
me miro en el agua
soy hermoso
en el agua un hombre y una mujer hacen el amor
me veo en la mujer
me veo en el hombre
desde fuera me he desvanecido
desde dentro me he multiplicado
nada puedo recordar
no existo.

Traducción de Manuel Bigorri y Manuel Llinas