Entrevista a Mohsen Emadi

Sentado a la orilla de una fuente artificial en la explanada del Museo de Historia, sacó una bolsita con tabaco y una pipa. Prendió fuego. Observó en silencio a los vendedores ambulantes. Mohsen sonrió cuando comencé a grabar para hacer la prueba de sonido, sólo escuchamos el movimiento del agua.

Aquella mañana, 20 de noviembre de 2015, dio una charla en la Facultad de Filosofía y Letras, como parte de las actividades del XX Encuentro Internacional de Escritores.

 

Mohsen Emadi es poeta y traductor iraní, estudió informática, piensa que las palabras tienen una densidad y un peso distinto según el compromiso que tengamos con su significado al pronunciarlas, fue discípulo de Ahmad Shamlú y desde el 2009 ha estado exiliado por enfrentarse al régimen de Mahmud Ajmadineyad. Asilado en México, vive en la Casa Refugio Citlaltépetl.

Entramos a la biblioteca del Museo de Historia Mexicana, nos concedieron una oficina pequeña donde más que paredes habían estantes que amenazaban con derrumbarse en cualquier momento por el peso de libros y folders. Acomodó su sombrero para despejar el rostro frente a la cámara.

SG: Tal parece que en nuestra época imaginar es una estrategia de resistencia, ¿podrías hablarnos de la relevancia del sueño y el deseo en la transformación del contexto político?

ME: Nací en un pueblo que todavía no tenía electricidad, era un pueblo lleno de misterios, de imaginaciones, de fantasmas; la primera vez que llegó la iluminación artificial, mi abuela me dijo: Mohsen, todos los fantasmas se murieron.

El mundo que en la oscuridad guardaba los secretos cambió, las imaginaciones de viejos tiempos escaparon con la llegada de la tecnología. Llegué entonces a un punto sobre el determinismo de la ciencia y racionalidad, aquello que Michel Foucault define como el control de la ciencia y la razón. En mi infancia me gustaba el mundo que todavía tiene misterios, por eso hablo de la capacidad de sueño y la capacidad de deseo.

María Zambrano ha dicho que una nostalgia acompañada con un destino crea la utopía, aquí empieza mi búsqueda de la utopía, que es en sí un sueño por ver un mundo diferente al que vivimos hoy; el cambio acompaña la utopía, la capacidad de soñar es la capacidad de crear utopías y cuando perdimos las utopías extraviamos la posibilidad de cambiar el mundo, que se manifiesta  inmutable y te deja en una posición nihilista, en la que das por cierto que del lenguaje de poder nunca cambiará.

El motivo de tener sueños inicia con el deseo; Rumi, el antiguo poeta persa, define el deseo perfectamente al decir: no busques agua, busca la sed. Ésta búsqueda significa vivir en un tipo de inquietud que te lleva a tener un deseo más intenso y amplio. La sed de Rumi es una intensidad. El sueño acompañado de la intensidad de búsqueda puede apoyarnos a liberarnos del lenguaje del poder que nos encierra y limita y que pretende definirnos en su propio lenguaje.

SM: ¿Consideras que el lenguaje del poder permite la posibilidad de agencia?

ME: El sueño cambia el lenguaje mismo; el lenguaje no define siempre nuestros sueños, que a veces pasan todos en silencio. El lenguaje convencional tiene limitaciones que no definen o no pueden abarcar todo el Ser, que tiene lugares como los cuadernos o espacios vacíos, espacios que todavía no están descubiertos, donde todavía vive el misterio. Descubrir estos lugares que no han sido tocados por el lenguaje es posible en nuestros sueños, cuando un poeta sueña  un poema, un poema sueña al poeta.

El poeta transforma el lenguaje, cuando cambia el lenguaje el mundo cambia, esto es más importante que pensar que el lenguaje es un fenómeno definido por la sintaxis, los diccionarios o las gramáticas. El lenguaje es un cuerpo vivo que cambia porque existen los poetas.

Los poetas no son precisamente quienes estudian literatura, para mí, la poesía no tiene género. Para mí tú puedes ser poeta, una persona que no escribe o no es educada en la lectura puede hacer poesía, para mi ser poeta significa una manera de existir, un discurso existencial distinto a la filosofía o la literatura. La poesía no se manifiesta por lo que convencionalmente decimos que es poesía, existe poesía en el cine, en la manera en que una madre habla con sus hijos, una manera de besar, de acariciar, todo esto tiene un asunto poético entre sí.

El poder mismo es también un lenguaje, el poder tiene su propia sintaxis, su propio vocabulario, en las guerras, en estereotipos, en cualquier país hay terminología para el lenguaje erótico, es distinto. La poesía existe en cualquier tipo de lenguaje que podamos definir. El Che Guevara para mí no es un político, es un poeta dentro del lenguaje del poder.

SG: Mencionaste en la charla con Thiago Ponce en la Facultad de Filosofía y Letras que el erotismo y la locura son más subversivos y por tanto más peligrosos para los intereses de la clase política…

ME: Hay un movimiento muy interesante en la poesía turca, se llama Eda, la palabra en persa significa la manera erótica en que las mujeres con un gesto muy simple tocan tu corazón; este acto que puede ser un juego con ojos o manos, es donde una generación definía como el lugar donde vive la poesía. Limitar la poesía a lo que hay en el papel es una manera del sistema de poder que controla la amplitud del discurso de la poesía.

En un discurso sobre lenguaje, poder y fuerza, Umberto Eco hace una interpretación interesante de Chinatown de Roman Polanski. En la película un grupo de gángsters y un grupo de policías luchan entre sí, uno en el lenguaje del poder y el otro en el lenguaje del antipoder, pero la red de poder y antipoder son opuestos similares porque cuando los gángsters desarrollan su sistema de lucha los policías también desarrollan uno. Poder y antipoder crecen juntos. Pero hay un grupo de locos jóvenes que son espontáneos, impredecibles, que al salir a la calle traen la locura al mundo exterior, hacen un espectáculo de fuego y fiesta y se van. Este grupo cambia el lenguaje de poder. Así actúa la poesía misma.

En términos políticos, la libertad sexual tiene su propio impacto, significa por ejemplo, despenalización del aborto. Si tienes libertad sexual debes poder controlar tu cuerpo, la decisión de copulación, o tener hijos; las personas que están en contra del aborto están también en contra de la libertad sexual. Un poema erótico da sueños eróticos desconocidos, en este término tiene impacto dentro de los feminismos y en el lenguaje del poder. En el lenguaje interior tiene otro impacto: su influencia está en la búsqueda de cada uno de nosotros. Ko Un dice: Sí, algunos dicen que pueden recordar mil años/ Y algunos dicen que ya han visitado los próximos./ Es un día de viento/ Estoy esperando el autobús. Al leer este poema la concepción y la interpretación del momento, del ahora, cuando estoy en un viaje siempre recuerdo este poema que es una interpretación del  mundo para mí, la existencia en el lugar en el que estoy adquiere un sentido del presente porque este poeta ha definido el ahora en un extremo de mil años antes y la imaginación de mil años después y da sentido a la estación de vientos donde yo espero un autobús.

SG: ¿Qué sucede con la realidad de la poesía?

ME: No solo la poesía crea otra realidad, sino una realidad importantísima  que da sentido a nuestra vida y nos muestra otras cosas. Tenemos la poesía de César Vallejo o Vladimir Holan que es muy dolorosa, pero Nietzsche dice que uno puede volar en la altura cuando tiene el coraje de mirar dentro del abismo. Debemos irnos al infierno para poder vivir ahora, esto necesita un tipo de coraje. Al leer la poesía  de Vallejo o de Holan miramos  dentro del profundo dolor humano y hay aquí un tipo de significación que es muy diferente,  el dolor humano se manifiesta en los extremos de ser. Llegar a los extremos del ser te apoya para vivir la cotidianidad. ¿Quién no llega a los extremos del ser, quién no ha sufrido? Estos poetas nos dan la posibilidad de ver nuestros extremos. Durante la dictadura de Checoslovaquia, Holan elige ser exiliado treinta años en su propia casa y estar incomunicado del mundo, él dijo: quince años yo hablé con un muro, ahora que estoy fuera el muro puede decirte toda la verdad. Este muro que parece nunca hablar es testigo de la historia.

En la mitología persa tenemos un tipo de piedra que se llama piedra de la paciencia, hay un antiguo cuento que relata la tragedia de una mujer enamorada, sola y triste, cada día llegaba y hablaba de su dolor con la piedra. En un momento le dice o te rompes tú o me quiebro yo. La piedra se rompe y del centro emerge una gota de sangre. Nosotros podríamos pensar que no tiene sentido hablar con una piedra que no escucha. Pero la gota de sangre es el dolor de la piedra que ha escuchado toda la historia del dolor humano.

Escribir poesía como la de Vallejo o la poesía de Holan es ser la piedra que trae consigo todo el extremo del dolor humano. La realidad es que los medios de comunicación pretenden decir que todo es perfecto y no hay dolor, si no tenemos la conciencia de estar en un horrible extremo de tragedia humana en todo el mundo, no tendremos el coraje para buscar el cambio, el cambio empieza sólo cuando conocemos el extremo de la tragedia, es ahí cuando surge la búsqueda de sed para soñar un mundo mejor.

SG: Pienso en la relación que hay entre exilio y poesía, cuando la escritura se convierte en tu propia sed, como mencionabas antes…

ME: El exilio es necesario para ser poeta, cada poeta es un exiliado. Defino mi concepción de la poesía con una frase de mi maestro Ahmad Shamlú quien dice que nuestra historia es una inquietud, de un exilio al otro exilio. Escribir poesía significa vivir otra realidad, es como la locura. Locura y poesía tienen muchas cosas en común, loco y poeta viven, ven y crean otra realidad, que puede ser muy dolorosa, por eso viven al margen. No se puede hablar sólo de dolor en el exilio, también hay un placer en el exilio, de la misma manera en que hay placer en la escritura, como dice Antonio Gamoneda, es poner semillas de placer en el cuerpo de la muerte. Cuando yo llegué a Finlandia los paisajes, la nieve, los árboles, todas las palabras que no conocía y no imaginaba, adquirieron otro significado, eso significa que no reduzco la nieve del mundo a la nieve de mi país, con el exilio uno se va a abrazar otra gente, otros lenguajes, otra cultura, esto implica un placer. Yo me fui de Irán para abrazar otros horizontes, traduje la poesía de Gamoneda y Gelman antes de exiliarme, cuando esto sucedió tuve el placer de tocarlos. Antes de vivir en México, escuchaba boleros de Agustín Lara, pero era necesario estar aquí para realmente vivirlos. Cuando conoces los colores, los olores de otro país, cambian las imaginaciones y las traducciones de la poesía de los lugares desde donde se escribe. El exilio es una tragedia humana que por otro lado ha enriquecido el intercambio cultural, es una catástrofe política que nos permite apreciar la capacidad de una cultura para abrazar al otro, abrazar otros tipos de pensar, de vivir, de existir.

 

Publicado en : http://revistalevadura.mx/2016/01/10/1232/

The City and the Writer: In Tehran with Mohsen Emadi

By Nathalie Handal

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If each city is like a game of chess, the day when I have learned the rules, I shall finally possess my empire, even if I shall never succeed in knowing all the cities it contains.

                                                                        —Italo Calvino, Invisible Cities

Can you describe the mood of Tehran as you feel/see it?

I can feel Tehran most of the time as a destructive intensity. I was eighteen years old when I arrived in Tehran. I spent most of my childhood in a village in northern Iran, surrounded by forests, wild beasts, and rice fields. In 2007, while still living in Iran, I went to Zaragoza, Spain, and spoke of Tehran as the hell of the Orient. I could not find any destiny in its development, streets, and spaces. That was my definition of hell: a place without destiny. Tehran was a hell. Ilhan Berk, the great Turkish poet, whom I knew, wrote: All the colors of poetry come from hell. Now, after going through other extremes, like life in Finland—a country of lakes, islands, snow, solitude, and melancholy—to my time in Prague—that unfaithful, beautiful woman—and then Mexico City—a metropolitan monster—I see Tehran in the lights of my nostalgia. Far, far away stands the city and my longing, my hatred, all in their ultimate intensity. I’m filled with sorrows and lost desires.

What is your most heartbreaking memory in this city?

I cannot name it. In a life of intensity we lose the sense of comparison. Was it the afternoon that we were forced to leave the University of Tehran during the student movement of 1999—lost in tear gas, the bitter taste of defeat, chaos, fear, and the dark streets? Or was it the day I came to the university dormitory and cried after touching every object, for my friends were dead? Seven friends, three of them my roommates, all dead in a car accident. The attack of their absence manifesting itself in every object. It was raining, their fathers were coming to collect these objects, the song playing, “The lovely spring has arrived and the heart is not in its place / Bahar-e delkash resid o del be ja nabashad”? Or was it the night that the most beloved poet of my country, Ahmad Shamlou, died? I could not bear to see his burial. Or was it the day I was left on the highway by the girl I loved? The fast current of the cars, the gray afternoon, the echo of my own voice telling her, You betrayed me, but I still love you. Or was it the night I was leaving Tehran? I got into a taxi, one hour after making love with my girlfriend. She was left behind like the city. At the airport, the images of the past two months flashed by me—after the Green Movement, the street fights, bullets, deaths, hopes, and despairs—as I gave my mother a last embrace while my sister cried. Yes, in such intensity we lose the sense of comparison. I suppose Tehran itself was the most heartbreaking memory I’ve had. That I still have.

What is the most extraordinary detail, one that goes unnoticed by most, of the city?

The way the city devours itself—the graves of the freedom fighters of the Constitutional Revolution, the ruins of abandoned houses replaced by a hospital. Such images can be found all over the Old City.

I’m fond of the villages within the city, like Evin, near that famous prison, and Darake, which still has the feel of old gardens and houses. And there is a coffeehouse in southern Tehran where all the lame-o extras, supernumerary actors from the cinema gather. You can see the traces of despair on the walls in their eyes. They wanted to be famous and here, in that coffeehouse, they’re left behind with their fantasy. They drink coffee then go behind their peddler stands selling junk in hopes someone will come by and hire for a television series. They used to teach me the history of Iranian cinema.

What writer(s) from here should we read?

Sadegh Hedayat, Ahmad Shamlou, Forough Farrokhzad and Ahmadreza Ahmadi. Hedayat and his two masterpieces, Boof-e Kour (The Blind Owl) and Toop-e Morvari, are must-reads (the latter never was translated). Shamlou, the most notable poet of the last century in Iran, a monument of love and commitment. He knew by heart the geometry of words. Farrokhzad—the sad, rebellious voice of woman. Ahmadi and his unfinished poem in Tehran—the empty spaces and melancholies of a dream he saw once. He keeps rewriting variations of the same vision in every poem.

Is there a place here you return to often?

Different apartments I had in different parts of Tehran, east to west, north to south. These days, I search for them on Google Maps and remain still as I imagine the new lives in them. Or at the house of A. Pashai, an Iranian thinker, where I regained my sense of having a family. Or on Vali-Asr Street, the street of my night strolls, full of trees and sidewalks; on Enghelab or Karim-khan streets, where all the libraries are, where I would meet my friends. Or at the coffeehouse near Haft-e Tir, Vanak, or Jomhouri, where my friends and I would meet, read poetry, share music and losses. I cannot count them all. They are all over me.

Is there an iconic literary place we should know?

I’m not sure. I know where masterpieces of modern Persian poetry were written, but these are no iconic images I could recount. I know where Forough Farrokhzad had her car accident and died cruelly young. I know her grave. Is that an iconic place? Perhaps the only place I can mention is the passion for books on Enghelab Street, in front of the University of Tehran. There you find library after library and people searching for books. A place of paradoxes. In the bazaar, whispers asking, Do you want a porn movie? while in the obscure corners, black-market vendors sell censored literary classics or forbidden books. It’s unforgettable.

Are their hidden cities within this city that have intrigued or seduced you?

Tehran was built as consequence of civil and foreign confrontations. It was a small village, near the ancient city of Rey. It’s a city made by politics and immigrations. So you see different cultures in the same city: Azaris, Armenians, Gilaks, Mazandaranians, Kurds, Baluchs, Arabs, and so forth. Tehran is collage of hidden cities. Evin Darake, a village inside Tehran, has always been fascinating to me. I still imagine a romantic life there with its shadows and lights.

Where does passion live here?

In Tehran, there is dark passion, or as Bachmann expresses, playing death on the strings of life. This is how passion manifests itself in Tehran. We were forced to have a double life. In private: alcohol, sex, dance, and speed. In public: hidden eroticism, lies, and eventually rebellion. To find your passion there, you have to first flirt with it in public, in the games of eyes, and then enter the dark river in private. Once there, you can swim in it without hesitation, as it’s pure danger and pleasure. You can find passion in Tehran everywhere. Love: every corner. Knife: on the borders. Death on the strings of life.

What is the title of one of your works about Tehran and what inspired it exactly?

Tehran exists in many of my poems. But I am not a poet of Tehran as Nezval was the poet of Prague. In 1988, Khomeini signed the death sentence for prisoners to be buried in Khavaran, the dwelling of the damned, a cemetery located in southeast Tehran, and at the same time he signed the famous fatwa against Salman Rushdie and ordered the execution of nearly five thousand political prisoners. It was his strategy of distracting the Western media. They were so busy with Rushdie, they overlooked the real issue, innocent people being killed inside Iran. In 2009, the government announced its plan to demolish the cemetery and build a highway. I had a lot of friends whose parents were buried in the cemetery. I wrote “The Poem” about the demolishing of the cemetery and exile seven months before I left Iran. I never imagined it would become so symbolic of my life—now in exile, lost, un-findable.

Inspired by Levi, outside Tehran does an outside exist?

Herbert wrote that he “will carry the City within himself / on the roads of exile / he will be the City.” I carry Tehran and many other cities within me. Calvino’s Marco Polo wrote: “Traveling you realize the differences are lost, each city takes to resembling all the cities.”

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MOHSEN EMADI: “O QUE ME AJUDA A SOBREVIVER É A POESIA DE CADA PAÍS POR ONDE TENHO PASSADO”.

Entrevista a Cláudio Aguiar

O poeta e tradutor iraniano Mohsen Emadi veio ao Brasil para participar de eventos em Curitiba, Rio de Janeiro e Ouro Preto. A sua vinda, patrocinada pela ONG International Cities of Refuge Network (ICORN), entidade sediada na Noruega e apoiada pelo PEN Internacional, contou também com os auspícios da Festa Literária das Periferias (FLUPP) e do PEN Clube do Brasil.  Além disso, Emadi atuou nas demarches que culminaram na criação da  Casa Brasileira de Refúgio (CABRA), a primeira ONG do gênero a ser fundada na América do Sul, com sede no Rio de Janeiro.

Mohsen Emadi (Irã, 1976), publicou, entre outros, os livros de poesia A flor das linhas (Lola Editorial, 2003), As leis da gravidade (Oliphant, 2011) e O visível ar, legível como a morte (Oliphant, 2012), todos editados em Espanha. Em 2007 foi publicado no Irã o livro de poesia Não falar de seus olhos (Ghoo Publishing). Publicou, ainda, traduções de obras de Vladimir Holan, Nichita Stanescu, Jiri Orten, Antonio Gamoneda, Pizarnik, Juan Gelman, Cezar Vallejo, João Cabral de Melo Neto, Carlos Drummond de Andrade etc. Em 2007 fundou a Antologia Mundial de Poesia Persa, da qual figura como editor responsável. Deixou o Irã em 2009 e passou a viver em vários países europeus. Atualmente está vivendo na cidade do México (DF), onde trabalha na elaboração de dois livros de poesia e em documentário poético sobre o exílio de Luis Cernuda. Em 2010 recebeu a bolsa de estudos “Finnish Literature Exchange, Fili” para sua antologia de poesia finlandesa. No mesmo ano ganhou o Prêmio Internacional de Poesia Medo (Espanha). Em 2011 conquistou a Bolsa Internacional Antonio Machado de Espanha.

Cláudio Aguiar – Para começar, quem é Mohsen Emadi?

Mohsen Emadi – Saber quem eu sou é muito dificil. Descobrir-me é como encontrar a morte. Se, por um lado, a todo momento estou construindo eu mesmo, por outro, com toda minha experiência apenas construo quem eu sou. Esse é um processo de contaminação enfermiça… O que sou e faço, respondendo diretamente à sua indagação, é encarar o essencial da vida. Isso pode ser feito por meio da experiência da minha infância, ou por intermédio de meus textos, isto é, o visível e o invisível, o que vemos e o que nunca falaremos. Tudo isso se enraiza em meu corpo e por certo, eu não sou mais do que meu próprio espírito. Nesse sentido, eu sou um ser enfermiço e também eterno.

CA – Seu nascimento e formação inicial se deram numa cidade grande ou numa vila do interior de costumes rurais?  

ME – Eu nasci no norte de Irã, numa vila a apenas 15 km do mar Cáspio, praticamente dentro de um bosque. A minha formação se deu ao lado da família, formada por camponeses cultivadores de arroz e de outros produtos agrícolas e também caçadores. Parte de meus familiares também era integrada por viajantes do comércio com outras vilas próximas.

CA – Como e quando surgiu seu interesse pela poesia ou, noutras palavras, a manifestação da sensibilidade pelo artístico?   

ME – Penso que para responder a essa pergunta o melhor seria falar sobre minha avó, uma mulher ativa, sempre a lutar na vila por causas nobres, a exemplo do direito das mulheres. Ela bailava, cantava e vestia roupas encantadoras. Era uma das poucas mulheres do lugar que escrevia poesia e, ademais, trabalhava no campo. Sua existência e suas canções folclóricas, tiveram forte influência na minha formação. Por causa dela, desde os 6 anos, comecei a esvrever poesia desde. Era tempo de guerra e, naquela época, poesia era uma forma de viver e não só de expressar e de sentir. Daí que a única maneira de senti-la era por meio do canto, da música.  O Irã tem longa tradição poética. Todas as pessoas, de etodos os niveis sociais, mantêm forte contato com a poesia. Agora, o que estou a chamar de poesia não é, evidentemente, o que eles praticam como poesia. Eles têm uma maneira especial de expressar a litetatura. A literatura persa. Assim, a forma poética que eu adoto, como escritor, é outra forma de expressão que me custou muitos anos de aprendizado.

CA – Você disse que em Irã se respira e se transpira poesia. Isso é muito curioso. Creio que, talvez por esse caráter tão marcante da vida iraniana, a poesia está presente inclusive na celebração das estações do ano, como a Primavera, chamada de “noruz”, quando se comemora o primeiro dia do ano, acontecimento que anuncia  a chegada das flores, do que há de mais belo na natureza.

ME – Quase todos os aspectos de nossas tradições culturais têm algo que ver com a poesia. Noruz para nós significa renascimento de toda a natureza. Isso ocorre não apenas no Irã, mas em outros países vizinhos, como a Albânia, Turquia, Afeganistão etc., onde a primavera tem esse significado. Na noite em que começa noruz, quer dizer, a primavera, toda a gente se reúne para dizer ou ler poesia, principalmente as obras de Hafiz…

CA – Em que época  viveu Hafiz, poeta símbolo dessa tradição?

ME –  Na época medieval. Sua poesia existe em toda casa iraniana. Temos uma palavra para dizer o que isso significa, a qual pode ser traduzida como sendo “linguagem da ausência”, expressão que também deve ser traduzida como “decifrar nosso futuro”.

CA – O sentido dessa expressão talvez possa lembrar o nosso termo “saudade”, aquilo que os espanhóis, numa tentative de aproximação, chamam de “nostalgia”.

ME – Eu penso que saudade e nostalgia são termos diferentes, porque, como dizia meu amigo Eduardo Milán,saudade é saudade de si mesmo, enquanto que nostalgia é saudade do outro ou de algo.

CA – Bem, depois de atingir os 30 anos de idade, você começou a publicar e a difundir uma obra poética, inclusive, fora do Irã. Terá sido esse labor poético a causa fundamental de seu exílio forçado a partir de 2009?

ME – É bastante difícil responder a essa pergunta. Nós temos sempre a possibilidade de eleger o caminho a seguir de acordo com a força interior que nos anima. Chega um detrminado ponto em que não se pode mais aceitar essa imposição, essa hegemonia de poder, essa opressão ditatorial. Então, decidimos ser impossível suportar ou negociar com a ditadura. É certo que desde a minha adolescência e juventude, quando comecei a escrever e a publicar, sempre tive problemas com autoridades do governo, sobretudo por causa das mudanças introduzidas em minha poesia. Recordo que no momento em que abandonei a maneira tradicional de escrever poesia e adotei outras formas mais modernas, todos os festivais regionais de meu país recusavam minha participação. Muitos sequer queriam falar ou conviver regularmente comigo. Poesia moderna, em termos do que entendiam as autoridades iranianas, especialmente no que diz respeito à república islâmica, significava estar de acordo ou subordinado ao pensamento atual do sistema governamental do Irã. Isso, porém, não tem nada a ver com certa tradição religiosa. A rigor, eu sofri esse tipo de reproche desde minha adolescência. A partir de então eu comecei a ver e a conviver com proibições. Uma dessas proibições, por exemplo, foi o culto ou apoio da poesia mundial, ou seja, a poesia produzida fora de Irã. A verdade é que lá se vive submetido a duas cadeias: uma, de definição de si mesmo e, outra, de definição por parte da ditadura. Esta impõe uma opressão de fora para dentro, enquanto a aquela se transforma num cárcere interior.

CA – A expressão “cárcere interior” lembra Santa Teresa Jesus, mas, no seu caso, é algo bem diferente. 

ME – Exatamente. Esse cárcere interior vivido pelos iranianos, eu vivi e suportei enquanto era mais jovem. É pensar em algo que começa e acaba no Irã. É uma forma horrível de nacionalismo que afeta a livre produção poética. Isso significa que temos de começar a lutar dentro de nós mesmos e tentar mudar o sentimento e as ideias dos nossos leitores. Significa uma luta diferente, séria, travada numa perspectiva de ação exercida por um soldado cultural. Assim, conciliar e negociar com a ditadura é algo impossível. Quanado passei dois meses a lutar pelas ruas, depois do golpe de Aberdjanezat, senti, por um lado, que não podia publicar o que escrevia e, por outro, do ponto de vista pessoal, eu passei a corer risco de vida. Ademais, se eu permanecesse em Irã, atuando como soldado cultural, terminaria preso e recolhido a um cárcere. Ou, então, teria que me calar e voltar à minha vila e passar a viver  como os camponeses dali. Isso seria muito bonito, porém, significava aceitar a morte do escritor que sou. Por tudo isso, decidi deixar o Irã e sobreviver como escritor. Disse a amigos que se eles ficassem ali, dentro de seis meses estariam presos. Muitos decidiram ficar, outros resolveram abandonar o país. Resultado: uma geração de escritores deixou o Irã. Não somente escritores, mas, também, engenheiros, trabalhadores e outros profissionais liberais de diferentes especialidades. Agora mesmo vivem cerca de 6 milhões de iranianos no exílio. São mais de 8% da população. Por que essa gente abandona sua terra, um país rico com bastante cultura, e prefere viver no estrangeiro uma vida difícil? Está claro que é porque não têm a menor possibilidade de viver sob o império de uma ditadura.

CA – Nesse elevado percentual é possível incluir também aqueles que abandonam o Irã motivados por questões de natureza econômica, caracterizando, portanto, um processo normal de emigração?

ME –  Eu digo que inclusive a expatriação motivada por questão econômica, tem muito a ver com problemas políticos. Há casos (e eu conheço vários) de pessoas que vivem bem situados em termos de emprego –  professores universitários, executivos e profissionais liberais – que preferiram abandonar o Irã e seus empregos a ter de viver ali submetidos às opressões do regime ditatorial. Isso ocorre apesar do horrível nacionalismo iraniano. Para mim, nos dias atuais, todo aquele que deixa o Irã sempre age motivado por alguma dimensão política.

CA – Como avalia a sua vida de escritor exilado e até que ponto viver em diferentes países europeus, antes de fixar-se no México, na Casa de Refúgio, concorreu para moldá-lo como um expatriado?    

ME – Significou uma experiência  extremamente difícil e, ao mesmo tempo, também triste. Com o tempo aprendemos que não é possível nos querda somente em um lugar a chorar, mas, também, precisamos chorar e chorar e reagir… Não podemos ficar entregues ao abandono. O que aconteceu comigo foi que ao deixar o Irã fui para a Finlândia…

CA – Um país bastante exótico, gelado, bem diferente do Irã…

ME –  Claro. Ali se vive nove meses de excessivo frio com -40°, algo impossível de imaginar. Depois, os finlandeses são diferentes, têm outra percepção sobre a arte, sobre a literatura e a cultura em geral. Uma vez ali, a gente se sente assim como um peixe fora d’água. No começo eu vivi ali num claro vazio. Apesar disso, comecei a construir o meu exílio de diferentes maneiras. Foi uma experiência tão extrema que, depois de certo tempo, conclui que, se eu conseguira sobreviver em Finlândia, conseguiria sobreviver em qualquer parte do mundo. No entanto, apesar da dura ausência dos que me eram mais caros no Irã – minha avó, minha mãe, meu pai e demais parentes – tive a sorte de conhecer amigos e poetas de valor. Após três meses já tinha encontrado o que fazer. Apesar disso, estar desconectado com minhas fronteiras e, por outro lado, sob o império de uma estranha natureza, cresceu em mim uma solidão enorme. Uma das saídas foi ter enfrentado o desafio de conhecer de perto a cultura finlandesa. A porta se abriu por meio da tradução da poesia finlandesa ao persa. Comecei a traduzir poetas e ganhei o “Finnish Literature Exchange, Fili”, em 2010, prêmio que me proporcionou a tradução ao persa de 65 poetas finlandeses.  Eu trabalhava de manhã a noite. Para tanto, contei  com a ajuda de amigos, a exemplo de um que é proprietário de uma ilha particular, lugar tão aprazivel que tinha sauna ao lado de um lago gelado! Essa natureza tão forte que passei a contemplar, de certa maneira, começou a influir em minha poesia. Mudança não só em relação à saudade de meu país, mas à necessidade de manifestar solidariedade a muitos exilados que também vivem numa situação de eterna saudade, rendidos ao sofrimento e à dor. Esse sentimento vive com nosso povo e viaja conosco para todos os lugares. Fazia muito tempo qu eu não escutava persa. Quando passei a traduzir poesia à minha lingua nativa, comecei a ouvir persa em Finlândia, em Praga, em Espanha, no México e até aqui no Brasil. Estou lendo (traduzindo) poesias em idiomas que não são a minha lingua maternal, porém trabalho duro em persa ao traduzi-las. Uma motivação para fazer esse trabalho foi o fato de estar próximo de minha terra e também de levar até ela algo concreto, como se fosse um presente. Pode ser a poesia de João Cabral de Melo Neto ou de Carlos Drummond de Andrade, que já traduzi ao persa, além de outros poetas estrangeiros. Essa experiência, vivida desde Finlândia, me deixou a convicção de que não é possível ficar o resto da vida chorando, morrendo de saudade de meu país. Prefiro ser sempre um lutador e assim luto contra mim mesmo, contra minha tristeza. O que me ajuda a sobreviver é a poesia de cada país por onde tenho passado.

CA – Que papel desempenhou em sua vida o ICORN, a rede interenacional de cidades de refúgio, na qual são acolhidos escritores perseguidos de diferentes países sob a chancela do PEN Internacional, a exemplo de seu caso que, no momento, se encontra refugiado em México, na Casa Citlatelpet. Como e porque você recorreu a esse tipo de ajuda?

ME – Há um poema, traduzido e publicado em Espanha, em que eu falo em viver em cinco cidades em um ano. Apesar disso, sempre me vinha uma imagem de minha casa, de meu país. Ser exilado significa perder a imagem da casa, do lugar de origem. Quando eu vivia ali, certa vez, como já lhe disse, viajei e dormi em todas as cidades iranianas. ISso, porém, era algo diferente, porque eu sempre poderia voltar, a qualquer momento, para minha casa. Quando deixei o Irã, passei um ano a viver em sete cidades de três países diferentes. Essas mudanças, sem a possibilidade de ter uma casa para regressar, um lugar familiar, foi algo muito difícil. Eu levava comigo a permanetne imagem de minha casa. ICORN, portanto, me ajudou muito, porque, apesar de ter amigos no PEN de Suécia, no de Finlândia, no de Espanha etc., verifiquei que poderia usar esse recurso ou apoio. Tive que optar entre ficar com minha nacionlidade iraniana ou de pedir asilo politico em algum país. Então, decidi pelo segundo caminho. Após pedir ajuda ao ICORN, surgiu a acolhida na cidade de México, precisamente na Casa Citlatelpetl. Isso pasra mim foi maravilhoso, porque, o primeiro país que publicou minha poesia em formato de livro físico, foi Espanha. Por isso, logo comecei a aprender o castelhano.

CA – Espanha foi, portanto, para você, uma espécie de “madre editorial”…

ME – Perfeito. Isso me estimulou a aprender o castelhano a partir de 2010, em Espanha. Foi por essa época que encontrei Antonio Gomoneda, em Granada, um poeta extraoradinário. Então disse para mim mesmo: por que não falar seu idioma? Foi com ele e por causa dele que comecei a aprender espanhol. Por essa época descobri que ali, em Espanha, se ignorava a poesia latino-americana, ou seja, ela não era conhecida como deveria ser. Inclusive a poesia brasileira. Isso, creio, nascia de uma certa exacerbação nacionalista. Os espanhóis, são, em grande maioria, localistas, regionalistas, nacionalistas. Eu lutei e luto contra isso no Irã e ali, em Espanha, continuei a combater esse sentimento nocivo ao conhecimento pleno da poesia de todos os lugares do mundo. Daí que quando me surgiu a possibilidade de asilo em México, proporcionada por ICORN, decidi vir para a América decidido também a conhecer sua literatura.

CA – E como foi a acolhida?

ME – Uma vez no México, comecei a traduzir poesia. Esse trabalho se constituiu numa espécie de troca e de aprendizado. Graças à tradução me foi possível viver a experiência de vida noutro idioma e noutra cultura. É, de certo modo, viver com as duas experiências: o meu passado como iraniano e a nova vivência mexicana.

CA – Assim, até que ponto a atual estância em México tem influenciado a sua poesia e inclusive no domínio da tradução?

ME – Essa maneira dual de entender o fenômeno da criação poética sempre existiu em minha vida. O exemplo mais patente foi a presença do folklore na cultura persa, que se manifesta totalmente diferente da tradição literária dali. Isso se nota bem na produção dos grandes poetas iranianos de todos os tempos. A poesia persa é algo bastante fechado, enquanto que o folklore se apresenta de forma aberta, ou seja, como mescla de diferentes culturas do mundo. Em minha região, por exemplo, vivem pessoas que cultuam as tradições turcas, com suas canções, suas lendas, suas danças, sua litaeratura etc. Por outro lado, pelo fato de eu ter vivido por vários países, a minha produção poética está mudando. Exemplo: ao viver em Granada, próximo de Gomoneda, conheci bem Federico García Lorca. Assim, estou sempre a receber influências e a devolvê-las com traduções e novas criações poéticas. Esse tipo de experiência me oferece a possibilidade de me transformar e de combater radicalmente a solidão ou a melancolia. A melancolia passa a ser ato poético. Por isso, sempre estamos predispostos a mudanças, sobretudo na construção do poema. O trato ou o preenchimento dos espaços vazios, os silêncios que existem em nós, afetando-nos naquilo que dizemos ou pretendemos dizer. Essa forma de enfrentar a realidade é, fundamentalmente, um aprendizado, uma convivência com a melancolia ou a solidão. Daí, penso que por onde fui passando e vivendo, de certa forma, absorvi diferentes paisagens, que se transformaram em minhas exclusivas paisagens interiores, naturalmente opostas a paisagens exteriores que eu também visito, porém, fora de mim. Por isso, agora, estou a escrever um livro, no qual cada poema tem o nome de um país latino-americano. Ainda que sejam diferentes os países, em verdade, todos se unificam num símbolo de mulher amada, a minha amada.

CA – A mulher amada é uma curiosa recorrência dos poetas. Por falar nesse tema, eu verifico que a mulher, ainda hoje, é tratada sob forte discriminação não somente no Irã, mas em outros países árabes e asiáticos. Sei que há precedentes históricos, como as que justificam as abstrusas castas indianas, porém, de qualquer sorte, tudo resulta numa odiosa atitude de desigualdade da mulher em relação ao homem. Qual seu pensamento sobre esse tema tão polêmico?    

ME –  Eu recordo desde criança as lágrimas de minha mãe. Era um tempo de guerra meu pai, apesar de ser um homem religioso, golpeava minha mãe. Eu recordo a voz de minha mãe a lamentar-se e a dizer que iria suicidar-se. Guardo comigo a lembrança do suicídio de muitas mulheres que viviam em minha vila a mesma situação naqueles tempos de guerra. Há uma cidade em Irã em que as mulheres se suicidavam tocando fogo no próprio corpo, queimadas…

CA – Imoladas sob a ação do fogo.

ME – Sim. Essa é a situação das mulheres iranianas. No entanto, no que respeita à discriminação e à desigualdade a situação é universal. A intensidade pode ser diferente neste ou naquele país, porém, lamentavelmente, a regra é universal. Esse estado de coisas decorre, a meu ver,  do próprio desequilibrio da mente, da razão masculina. E não só do homem, mas, também, de seus equivalentes. Capitalismo é masculino. É um fenômeno masculino. Em meu país todos os fundamentalismos são masculinos. No entanto, cresce o movimento contra esses tipos de discriminação e o governo está muito assustado.

CA – Nesse movimento os ativistas defendem a igualdade da mulher em todos os setores da vida social?

ME – Sim. No entanto, eu, como poeta iraniano exilado, tenho que lutar contra a propaganda mundial contra o Irã. Essa propaganda difunde uma coisa nociva contra os iranianos: diz ser oIrã é um deserto, onde todas as mulheres andam com o rosto coberto, são “coisas” e não seres humanos; porém, felizmente, não é verdade. Historicamente o Irã teve formação diferente. Por exemplo, é bastante diferente de Arábia Saudita. A questão fundamental é outra. Temos no Irã uma cultura diversa, mas aberta e essa abertura nunca permitiu que os politicos fundamentalistas impusessem suas regras fechadas e radicais de maneira livre, sem resistência. Muitas mulheres iranianas defenderam e sofreram violências por causa dessa luta contra a discriminação. E nós, poetas, estamos sempre ao lado das mulheres, porque a poesia é feminina.

CA – Para terminar, como você, além de poeta e tradutor, também é um homem que domina a Informática, em todos os niveis, com interesse forte sobre a chamada tecnologia da informação, que acha da veiculação da poesia sob o formato online em lugar do suporte físico do papel?      

ME – Primeiro, eu preciso dizer que o “corpus” do pensamento não é o papel. O pensamento depende de nosso corpo, de nossa mente, de nossa razão.  Assim, o pensamento pode vir pelo ar, das montanhas, do céu ou do computador. Não importa.  O mais importante é que o pensamento deriva de nossa mente e chegue à mente do leitor. Por outro lado, eu venho de uma cultura antiga, na qual a publicação que tem o papel como suporte subrevivia há milenios anteriores. A poesia de Hafiz se difundiu por séculos sem a necessidade de uso do papel. A máquina de Gutemberg foi um acontecimento industrial e, ademais, teve e tem algo que ver com o capitalismo. Não passa de uma espécie de mecanização do pensamento. Comparar a cultura digital com a cultura difundida por meio do papel, a meu ver, é apenas uma questão de escolha. O papel pode, até, ter um significado nostálgico, mas eu prefiro o suporte digital porque é mais democrático. Dentro do Irã, por exemplo, eu tenho publicado toda minha obra em formato digital. Assim, eu escrevo para todos e não só para aqueles que podem comprar livros físicos, em papel. Em contrapartida, pode-se dizer que os editores  objetivam ganhar dinheiro. O poeta não deve escrever para enriquecer. Eu não escrevo para ganhar dinheiro. Quem tem dinheiro, via de regra, nem sempre pode publicar um livro de poesia, isso porque sua existência como autor corresponde mais à necessidade do mercado editorial. João Cabral de Melo Neto, um grande poeta, não poderia viver do dinheiro ganho com sua poesia. Eu mesmo vivi anos trabalhando como programador de computadores. Assim, entendo que a poesia não é uma mercadoria. Poesia não existe para ser vendida, mas para ser vivida.

 

leia mais: http://www.penclubedobrasil.org.br/Mohsen1.html

WLT: An Interview with Iranian Poet Mohsen Emadi

Persis Karim: Can you say a little about what finally made you leave Iran? Were you threatened with imprisonment? I know you left in 2009, but in the interview you did with Lyn Coffin, your translator, you were a bit vague. I wonder if you can elaborate a bit.

Mohsen Emadi: I wasn’t sure if I had to leave Iran or not. I resisted for years, trying to continue my resistance inside the country. Many of my friends left Iran right after the defeat of the Iranian student movement in 1999. I had some threats, like being questioned for my talks outside of Iran in 2007 and 2008, house searches, and so on, but they weren’t serious. From the time I was a young student at Sharif University, I was active in several political and literary movements of the time. Going to jail for a few months was something predictable. But what actually forced me to leave was the reality that the country was in ruins: a land without morality, without hope, a land characterized by betrayals, the impossibility of working in the public sphere, the expansion of literary mafias, the lies and superficiality of the government in every aspect, personal and public—the type of experience you find in Herbert and Miłosz after their exile. For two months in 2009 I took part in all the demonstrations of the Green Movement, and I witnessed the brutality of the government in the streets—the dead, bullets, tear gas—and I was sure the regime would not bow to the will of the people. So I left with a small hope of return, but this simple hope turned out to be impossible because I became more radical in my writings, talks, and interviews after they killed some of my loved ones in Iran.

PK: Had you been outside of Iran before 2009 for any extended period of time? And when you left in 2009, did you think of it as leaving permanently, as a form of exile?

ME: Actually, my first book was not published in Iran. It was published in Spain and in Spanish, around 2003. Therefore, I was going to Spain for poetry festivals and received a few writer’s residencies (one or two months each time). I also visited Turkey, sometimes for my research on Rumi and sometimes to meet some Turkish poets who were my friends. Yes, I now think I have no chance of returning. I’ve changed a lot. I passed through a period of self-criticism, and therefore my critiques on Iranian culture are as harsh as the ones I level against myself. Here, I had the chance to develop a deep friendship with the late Juan Gelman, and I think he influenced me a lot. He never returned to Argentina, and even last January when he died, we scattered his ashes in a village in Mexico, his country of exile. He was buried, without a tombstone, in exile, and I imagine the same thing for myself.

PK: How have your wanderings around the globe affected your sense of who you are, both as a man and as a poet? Why did you finally end up in Mexico?

ME: As a poet, I try to embrace the world, to discover the rhythms of different languages, cultures, and geographies. Finland, the Czech Republic, and Spain continue their lives in me in the same manner that Iran is still part of me. I look at myself through other subjectivities, the subjectivity of snow, of lakes, friends, and languages. I have also tried to translate the poetry of all the regions in which I’ve lived. And their poetry has changed mine. They became mine. Like Rumi, I love Holan. Like Shamlou, I love Cernuda and many other poets.

I have several publications in Spanish: some books, as well as several anthologies and journal publications. The Americas were unknown to me until recently. I came here because I was curious. I had translated some Latin American poetry into Persian, but I wanted to touch its body and live its poetry. Luckily the ICORN residency program offered me a place in Mexico. I arrived here, and little by little it has become my home.

PK: You seem so comfortable in Spanish—had you studied Spanish? How has translation afforded you the ability to adapt to new settings, new countries, even new languages?

ME: For years, I refused to learn Spanish, until I met Antonio Gamoneda at a poetry festival in Granada and his poetry and his presence motivated me to learn it. I knew a bit before, but that was not sufficient for living and writing in a Spanish-speaking world. From 2010, I tried to inhabit that language. I guess I learn languages quickly, and now I am learning Brazilian Portuguese because I want to revise my translations of Andrade and Melo Neto from the original.

PK: How has your work on the late Ahmad Shamlou, the celebrated poet of Iran, either in preserving his legacy or in terms of your own attention to folk poetry and folklore, helped you to share his work and also kept you connected to Iran and to the Persian language?

ME: Shamlou will always live in me, as a mentor and as a poet. I loved him. He was one of the most important figures of Iranian poetry and one of the most important people I have met in my life. His presence for me is as influential as the presence of Gamoneda or Gelman. I still read and reread his work, and he always surprises me. I was so fortunate to know him. I believe the intensity of his voice, his poetry, and his character is the depth my country has lost and must regain.

PK: Are there ways of being and things that have surprised you about your “exile” that you would not have considered before you actually left Iran?

ME: Everything surprised me when I left, even my own poetry. More than all the objects I’ve seen or places I’ve been, I’ve been surprised by language and what it does. I always think about objects and their naming—how a tree is called tree, árbol, orderakht and what lies in the abyss between these words referring to a single object. I wonder every day about my strength and my weakness, my dreams and myself.

 

January 2015

Source: WLT

Irán: las mil vidas quebradas del poeta

mohsenn

 

MÉXICO D.F (apro).- La vida de Mohsen Emadi condensa todas las contradicciones de Irán: Marx y el Islam; la sensualidad de los cantos orales y las rimas revolucionarias del monte, el nacionalismo y la oposición encarcelada.

Huésped de la Casa Refugio Citlaltépetl, asociación civil que hospeda en México a escritores perseguidos en sus países, Mohsen traduce ahora poetas del castellano al persa. Pero todavía no vuelve a escribir. Debajo de un buró tiene un montón de hojas blancas esperando a que el poeta vuelta a tomar la pluma.

“No he escrito. Ahora estoy viviendo la verdad de otros, pero no mi verdad”, cuenta.

Moshen relata su infancia en Amre, pueblo situado en el norte boscoso de Irán, a 23 kilómetros de la Ciudad de Sari, cerca del Mar Caspio.

“La infancia de una persona no viene del vacío. Existe un pasado familiar, de lenguaje y de lugar. (…) La primera herencia que tiene uno es el idioma. En mi caso, un lenguaje de poemas revolucionarios, un discurso que existía en todas partes del país”, dice.

LEER MÁS, en El proceso

 

PoetsWest: A poet in exile, With Lyn Coffin & J. Glenn Evans



The Same Gate: A Poetic Exchange

The final discussion session.

May 3rd – May 8th 2013 seventeen poets and writers from the U.S., Syria, Afghanistan, Pakistan, Turkey, and Iran arrived in Konya, in central Turkey, to participate in The Same Gate conference, centered around the life and work of celebrated 13th century poet Jalal ad-Din Muhammad Rumi, a central poet in Afghan, Arabic, Persian, Urdu, and Turkish literature, and the bestselling poet in America. The conference included discussions, collaborative writing sessions, and visits to museums, shrines, and cultural sites and culminated in a collaborative book of ghazals (a poetic form employed by Rumi), prose reflections, and translations composed by participants as a homage to the spirit of international exchange. Participants met with Esin Celebi Bayru, Rumi’s great granddaughter (21 generations removed), visited the Rumi Shrine and the shrine of his mentor, Shams e Tabris in Konya, and traveled to the southern town of Karaman to explore a village where Rumi once lived with his family. The Same Gate sought to foster greater understanding between Iranian and American poets in particular, building upon the memorandum of understanding signed by the presidents of the University of Iowa and the University of Tehran to increase collaboration between the two institutions. Beirut-based documentary filmmaker Nigol Bezjian recorded the encounter. With Rumi’s poetry as common ground, the project brought poets together to think and talk about poetry and to produce innovative new collaborative work, nearly 800 years after Rumi composed the ghazal that gave The Same Gate its name. –

See more at IWP wbesite.

Mohsen Emadi: Report from the Besieged City

The translation of the interview with Mohsen Emadi published in Slovak newspapers SME on 2 February 2012.

What is the project “Report from the Besieged City about?”

The title “Report from the besieged city” comes from a poem by Zbigniew Herbert, the great Polish poet. This poem describes the nature of the project. It is about war and a besieged city. In this project we are bearing witness to the discourse of war against Iran through the lens of all the wars of the world. Therefore, it is a project confronting the war against Iran and also against all the world’s wars. My country is besieged. Ringed around Iran are the military bases of the USA.

Why have you started working on this project?

I was in Spain working on my new book of poetry. One day an old friend of mine, a good poet, who lives in the south of Iran, on the Persian Gulf, sent me a letter: “Mohsen, everywhere is in ruins. You are not in Iran to see it, to feel the threat that lives in all the corners and secret places of your life in every moment. I know you have also your problems. Being a Middle Eastern is like having a cancer, especially now, when everything is getting worse. When I am living beside the Persian Gulf and the smell of the oil and petrol reaches my room, I can understand where the danger lies. That year, when the American Navy attacked the passenger jet aircraft , I was 16, working on an island helping people. Just two years before I met you. It was around 12am, we said “God is the greatest!” when we were informed about the attack and near sunset on the boats we were gathering body-parts of people, the innocent passengers, from the ocean. We were casting fishing nets into the water and we were gathering body-parts, they were mixed up with the fish in the net. Here, in Iran everything is worse than before. I miss you.” The incident he is referring to is that of Iran Air Flight 655 which was a civilian jet airliner shot down by U.S. missiles on July 3, 1988, over the Strait of Hormuz, toward the end of the Iran–Iraq War. 290 innocent civilians died then. After the event Newsweek quoted Vice President George H. W. Bush as saying “I’ll never apologize for the United States of America! Ever! I don’t care what the facts are.” Then the poem of Herbert came to my mind where he says “we look in the face of hunger, the face of fire, face of death / worst of all – the face of betrayal / and only our dreams have not been humiliated”.

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