El Poema | The Poem

The English Version:

La version castellana:

ELEGÍA A MARCELO

MARCELO. UNA ELEGÍA

[Para Marcelo Reyes, 1960-2015]

1
¿Cómo se puede escribir sin fingir
como un actor que se reúne con su acto,
como un cuerpo que se reúne con su muerte?

¿Cómo se puede regresar a la misma bodega
en el sótano de tu casa,
entre las botellas de vino y los instrumentos rotos
y hombro a hombro, con otros fantasmas,
sentarnos en el sillón
y fijar la blanca cortina
de tus sueños?

¿Cómo se puede escuchar la música de tu rechazo,
tu rechazo a Buenos Aires,
cuando, al respirar,
bailas tango con la muerte?

¿Sobre ese hilo de viento
cuando hablas con la ausencia de tu madre
en el otro lado del océano,
cómo se puede, hombro a hombro,
con tu miedo
aliviar mi miedo?

 

2

 

Pero las lágrimas han de secarse,
las flores de la tumba se marchitarán;
tu bodega se encontrará abandonada
y tu cortina vacía.

Los perros de la casa
reconocen siempre tu olor,
pero ya no te esperan
detrás de la puerta.

En este lado del océano está lloviendo
y Buenos Aires no te recuerda,
pero yo no puedo
salir del recuerdo de tus brazos.
La lluvia aún me moja
pero a ti ya no te mojará.

Te quedas ardiendo
y tu calor
es toda la intensidad del exilio
-el doble tartamudeo de la existencia-
que tú vives sin cuerpo y sin lenguaje.
Y aún sin cuerpo y sin lenguaje
abrázame.

3

El corazón de tu destierro
late en mi cuerpo.
Tu rechazo es mi rechazo.
Nadie muere dos veces
y en todas las fotografías
un solo pronombre nos mira
-hombro a hombro,
borrachos y riendo.-
Un solo pronombre que recuerda
el calor de nuestras madres,
un pronombre que canta la nana
y nosotros, perdidos en la música,
intercambiamos nuestros corazones.
Tú eras mi lenguaje, Marcelo,
en las noches largas de alcohol y de recuerdos
cuando la palabra no circulaba en mi boca.
Traducías los sonetos de las distancias
con la amargura del mate, hasta la mirada y la sonrisa.
Mi corazón ya no palpita en tu cuerpo
y tu corazón me hace volar
por las alturas del abismo.

4

La roca que quebró tus huesos
era tu infancia.
Remontabas cada vez más alto
para caer más duro.
En la calles de San Juan
el viento sopla como siempre.
En los campos de Borja
ningún vino cambia su sabor.
El tiempo, en cada uno,
añade algo a la densidad de la ausencia
y la tierra entonces ya no pesa.

Desde la lejanía del lenguaje
miro tu bodega.
Los perros vienen y van,
tu olor está en todo el espacio,
en la nariz de la poesía
que mueve su cola, ladra,
se levanta a dos pies
y no te encuentra.

5

Toma tu guitarra en la uña del alcohol,
el alcohol en la copa de la pérdida,
la pérdida en los pasos de la infancia
y los pasos en la antigüedad del lenguaje.
Toma tu guitarra,
con cada melodía tu corazón
bombea sangre a mis órganos.

Remonto el viento
para caer con más fuerza
en tus brazos.

 

(Traducción de Mohsen Emadi y Arturo Loera.)

The moon/La luna

moon

The moon always shines in vain
and wars don’t start without a reason,
but the one who goes and the one who remains
are both defeated by accident.
So look into my eyes
as you pack your bags
and say your goodbyes.
Without regret
you will carry the joy of your last cigarette
until the train starts to leave
because truth is the child of regret
and I don’t want to be your truth
So close your eyes
and kiss me
until the metal of your kisses melts in my veins
and gets cast in the indifference of the moon
because the train is approaching the station,
that is to say– beauty is the child of impossibility
and gets to be possible only in the womb of despair
where my skin
is the imagination of the earth
at the moment you snub out
your cigarette with your feet
and you turn eternal.
searchlights halt
on the sculpture of the full moon
in the abandoned station
at the moment of bombardment.

Translated by Lyn Coffin


La luna brilla siempre en vano
y las guerras no estallan sin razón,
pero tanto quien abandona como quien permanece
es vencido por el accidente.

Por eso,
primero mírame a los ojos
mírame a los ojos mientras haces el equipaje
y te despides
y sin lamentaciones
te llevas el placer del cigarrillo
previo a la salida del tren,
porque la verdad es hija del remordimiento
y yo no quiero ser tu verdad.

Por eso,
cierra los ojos y besa mis labios
hasta que el metal de tus besos se funda en mis venas
y quede forjado bajo la indiferencia de la luna
porque el tren se aproxima.

Por eso,
la belleza es hija de la imposibilidad
y se hace posible en el vientre de la desesperanza
donde mi piel es la imaginación de la tierra
desde el instante en que el cigarrillo se apaga bajo tus pies
y te vuelves eterna.

Corte de luces
sobre la estatua de la luna llena
en la estación abandonada
en el momento
del bombardeo.

Traducción de Manuel Bigorri y Manuel Llinas

Blood’s Voice/ABISMAL II

By the Cradle

If one day flood brings in a sad panther
and a shrine’s door,
if they sew up a shirt with the panther’s skin,
make a necklace with his teeth,
I know that whoever puts on the shirt
will disappear,
and whoever wears the necklace
would be obliged to carry
her own head under her arms.

I take the shrine’s door
install it on the threshold
of my house. It creaks open
to a circle of women,
heads on knees,
caressing their own hair.

Outside, body-less heads
surround a fire with songs.
I don’t recognize my own voice
and the door closes and opens
to the rhythm of the words I grunt.

It is raining.
A unclothed woman knocks on the door.
She carries a boat on her back.
I greet her between the panther’s roar
and the door’s groans.
Silently she unloads her boat in a corner,
climbs in and falls asleep.

The house is in water.
Water carries away corpses of women,
it carries away the door,
and my voice.

We paddle.
We row looking for the voice.

My legacy is a door through which
when a woman enters or leaves
my voice cracks,
and the house drowns in that alien sound.

Each time my bed is a boat
to attract the nudity of a woman.
A women’s nakedness is silent.
It is wet.

I uproot the door,
plant it on my rooftop.
The wind blows.
Guns appear on the threshold of the door.
They point themselves at my throat.

The wind blows
and a thousand wounded panthers
leap out from my mouth.
I am naked.

An unclothed woman,
wet,
draws herself out from among the guns,
kisses the door,
kneels before me.
Panthers leap out from her hair.

I caress your hair.
The door will shut,
voices and winds will pound on the door.
I will not open.
And the lost voice of the man
will become blood,
will flood through the cracks
and mingling with the rain
that will come pouring,
it will flow through the city’s gutters and veins.
I kiss you
and my blood leaps out with every breath,
out from my throat.
It becomes my voice.

You are silent.
You speak inside me.

There’s no one on the rooftop.
I stand there, collect all the photographs
the shirts, the photos of a thousand hands holding guns,
the portraits of women’s heads
and the narrow stream of blood
that flows on the paper’s edge.

I light a match,
throw into fire the shirts and the papers.
The fire has your shape.
I want to touch your hair.
I reach for you
and become a poet.

I pick up my pen
and blood flows from my hand.
The lines are your hair,
in every line a panther roars.

**

On the balcony
I fill my childhood cradle with soil,
plant roses inside it.
I water the roses,
rock the cradle.
The city is silent.

*

Translated by Sholeh Wolpé


ABISMAL

Si un día el diluvio trae una pantera triste y la puerta de un santuario; si con la piel de la pantera tejen una túnica y hacen un collar con sus dientes, sé que quien se ponga la túnica se desvanecerá y quien se ponga el collar habrá de llevar la cabeza bajo el brazo.

Arranco la puerta del santuario y la levanto en el portal de mi casa, entre crujidos se abre a un corro de mujeres que acarician sobre su regazo los cabellos de su propia cabeza.
Afuera.
Cabezas sin cuerpo cantan alrededor de una hoguera. He perdido mi voz; rujo palabra por palabra y la puerta se abre y se cierra al ritmo de mi voz.
Llueve.
La desnudez de una mujer llama a la puerta con una barca a hombros; saludo entre rugidos de pantera, la puerta gime. Callada, descarga su barca en un rincón. Sube a la barca y se queda dormida. La casa está inundada. El agua arrastra cadáveres de mujer. Arrastra la puerta. Arrastra mi voz.
Remamos.
Remamos en busca de mi voz. Mi legado es una puerta. Al salir por ella una mujer mi voz se quiebra y en ese extraño ruido la casa se desploma. Siempre que mi cama es una barca atrae la desnudez de una mujer. Húmeda desnudez de mujer.
Callada.

Arranco la puerta con su marco y la planto en mi azotea. Sopla el viento. Surgen fusiles en el marco (me apuntan a la garganta). Sopla el viento. Sopla y miles de panteras heridas brotan de mi boca. Desnudo. Desnudez de mujer.
Húmeda.
Escapa de entre los fusiles, besa la puerta, se arrodilla ante mí. Surgen panteras de su pelo. Acaricio tus cabellos; se cerrará la puerta, en ella repiquetearán ruidos y vientos. No abriré, y la voz perdida del hombre se convertirá en sangre fluyendo entre las grietas. Se mezclará con la lluvia que caerá, y correrá por canales y venas de la ciudad. Te beso; con cada aliento la sangre brota de mi garganta, forma mi voz. Tú estás callada.
Hablando en mí.

No hay nadie en la azotea. Me levanto y recojo todos los retratos, retratos de miles de manos con fusiles, túnicas; retratos de cabezas de mujer. Un flujo de sangre resbala por el borde del papel. Enciendo una cerilla. Arrojo a las llamas túnicas y papeles; el fuego tiene tu silueta y anhelo acariciar tus cabellos, extiendo la mano y me hago poeta.
Mi legado es un coágulo de sangre que contemplo en la palma de mi mano. Cada vez que hago fuego aparece una adivina con tus ojos presagiándome
una muerte horrible.
Cojo mi pluma y la sangre fluye de mi mano; tus cabellos son mis versos, en cada trazo una pantera ruge.

En el balcón, lleno de (relleno con) tierra la cuna de mi infancia
en ella planto rosas rojas y las riego,
mezo la cuna,
la ciudad está en silencio.

 

It is snowing outside/Está nevando afuera

window-snow

It is snowing outside. I’m listening to a song. Twice in this song I’ve fallen in love. I don’t know what language the song is in. It makes no difference because I dream in one language and I fall in love in another. Last year, I changed my residence five times. Last year, on the stairs in my building, I saw a dead bird. I was afraid to bury her. Maybe the woman who cleaned the building threw the bird away, but for a whole year, I have been burying her in different countries. This is absolute egoism on my part. Burying a dead bird doesn’t affect the bird, it just saves me having to watch her decay. But why should I be afraid of decay? I, who lived through the longest war of the last century and who fell in love a few years after the dictator died, I who in later years preferred displacement to the next dictator. The fear of decay can’t be the same as the fear of death. It also does not depend on location. It more closely resembles the fear of ugliness. Burial is a matter of aesthetics. But aesthetics just opens a discussion about the necessity or non-necessity of burying the bird and does not say anything about my fear. It doesn’t mention I was afraid to touch the bird, even though I had touched several dead people. Some even died in my arms. Also sometimes I doubt whether I’m still alive. This is not strange for someone who falls asleep in one city and wakes up in another city. Perhaps I was afraid I would catch something if I touched the dead body of the bird. Maybe I was motivated by fear of the unknown and– Well, no similarity or parallel to something makes something else reasonable. The fact I was mostly not afraid to experience the unknown cannot provide a reason. Weak induction is usually dangerous. With weak induction, the mystery is lost and the poetry dies. It is therefore better for me to stop this and go back to looking outside. It is still snowing and I do not dare listen to another song.

II

We always fall in love in the language of the country most recently victorious. In the language of the victorious, we write elegies for the defeated who have not yet been buried. I don’t know why I can’t sleep at night. Last year, I worked in a restaurant at night, cleaning the toilets. Everybody left and my job started. One toilet stall was locked from the inside. With a spare key, I unlocked the stall and opened it. A drunk girl was sleeping there. I woke her up and brought her coffee. In an unknown language, she talked and cried. She was drunk and unable to understand the language of the victorious. I don’t know why, instead of the warmth of her skin or the sorrow in her eyes or the thirst of her crying, I thought about the bombardment. Who am I to consider her characteristics? Was I measuring her with myself or independently? Her body that night was without a history. So why did I have to read her into my history? Could I have wanted to conquer her or let her conquer me? Anyway, her body cannot be the subject for negotiating about the bombardment. What if, when she was drinking her coffee, I was sitting closer to her? What if I was crying too? It was dawn when both of us left by the same door. I did not dare to touch her. Her body was alive. I don’t know whether this fear came from the unknown or death. Perhaps both. But every midnight, next to the door of my toilet, my heart beat faster and there was nobody in there.

III

Your body is a bird. My love is a dead bird. What is similar about the body and the bird? Do I want to relate two fears? Which is more important– recognizing their similarity or understanding each of them? Why do I insist on seeing the two fears as equivalent to each other? Why do I borrow your body to make this comparison? Who benefits from this metaphor? A living bird does not cry for a dead bird. But why now, when it is dawn, do I occupy myself with this duality? Perhaps because nobody signed the order to bombard during the day? But many are being killed on the stairs or in the toilet. This song cries for something. Maybe for this reason, I fell in love in it. I don’t know. You haven’t heard this song. I can not know the bird’s opinion. But I understand the crying of my body. In this song, in this place on the paper, passengers are going to their offices and a girl is facing the window, is drinking her last coffee. I, in the hour of ghosts, jumped out of your sleep. My body is a dead bird.

 

Translated by Lyn Coffin


I

Está nevando afuera. Estoy escuchando una canción en la que me enamoré dos veces. No sé en qué idioma está la canción. No hay ninguna diferencia cuando sueño en un idioma y me enamoro en otro. El año pasado cambié de casa cinco veces. El año pasado en las escaleras de mi casa vi un pájaro muerto. Tenía miedo de enterrarlo. Tal vez quien limpió el apartamento lo lanzó fuera, pero llevo un año enterrándolo en diferentes países. Es un egoísmo absoluto. No le afecta que lo entierren, sólo me salva de ver la decadencia. Pero ¿por qué he de temer la decadencia? Yo, que viví la guerra más larga del siglo pasado y que, pocos años después de un dictador, me enamoré, en estos pocos años he preferido desmarcarme del próximo dictador. El miedo a la decadencia no puede ser lo mismo que el miedo a la muerte. Tampoco depende de la ubicación. Es más parecido al miedo a la fealdad. El entierro es un asunto estético, pero éste sólo abre el debate sobre la necesidad o no de enterrar a los pájaros y no dice nada acerca de mi miedo. No dicen que tuve miedo de tocar el pájaro. He tocado muchos muertos. También en mis brazos alguien murió. Incluso a veces dudo de si estoy vivo. No es extraño cuando te duermes en una ciudad y te despiertas en otra. Tal vez tuve miedo de que algo del cuerpo del pájaro me atrapara. Una especie de miedo a lo desconocido y, bueno, no es posible usar una similitud o una duplicación para hacer algo razonable. Este hecho de que yo, en general, no tuviera miedo de la experiencia a lo desconocido no puede proveer de razón alguna. Generalmente, la inducción débil es peligrosa. Con la inducción débil el misterio se pierde y la poesía muere. Por lo tanto, es mejor que vuelva y mire fuera de la ventana. Todavía está nevando y no me atrevo a escuchar otra canción.
II
Siempre nos enamoramos en el idioma del último vencedor. En el idioma de los vencedores escribimos elegías para aquellos vencidos que aún no han sido enterrados. No sé por qué no puedo dormir por las noches. El año pasado, por las noches, estuve trabajando en un restaurante, limpiando los baños. Todo el mundo se había ido y empecé a trabajar. Un baño estaba cerrado por dentro. Lo abrí con la llave auxiliar. Una muchacha estaba durmiendo allí, borracha. La desperté y traje café para ella. En un idioma desconocido habló, lloró. En su estado de embriaguez no entendía el idioma de los vencedores. No sé por qué en lugar de pensar en el calor de su piel, en la tristeza de sus ojos, en la sed de su llanto, pienso en el bombardeo. ¿Cómo comprendo estas características? ¿La he medido conmigo mismo o por ella misma? Su cuerpo, esa noche, estaba sin historia. Así que, ¿por qué tengo que leerla en mi historia? ¿Tal vez quiero conquistarla o hacer que ella me conquiste? De cualquier modo, su cuerpo no puede ser asunto de negociación en el bombardeo. ¿Qué habría pasado si mientras bebía su café me hubiera sentado cerca de ella? ¿Qué habría pasado si hubiese llorado yo también? Amanecía cuando ambos nos marchamos por la misma puerta. No me atreví a tocarla. Su cuerpo estaba vivo. No sé… este miedo venía de lo desconocido o de la muerte, tal vez de ambas cosas. Pero cada medianoche, junto a la puerta del baño, mi corazón latía más rápido y allí no había nadie.

III

Tu cuerpo es un pájaro. Mi amor es un pájaro muerto. ¿Qué similitud existe entre cuerpo y pájaro? ¿Quiero relacionar dos miedos? ¿Qué es más importante: reconocer esta similitud o comprender aquellos dos miedos? ¿Por qué insisto en ver aquellos dos miedos equivalentes entre sí y pido prestado tu cuerpo en esta comparación? ¿Quién se beneficia de esta metáfora? Un pájaro vivo no llora por un pájaro muerto. Pero ¿por qué ahora, cuando está amaneciendo me entrego a esta dualidad? ¿Tal vez porque nadie firma la orden de bombardeo durante el día? Sin embargo, durante las noches muchos están siendo asesinados en la escalera o en el baño. Esta canción llora por algo. Tal vez por esta razón me enamoro en ella. No lo sé. No has escuchado esta canción. No puedo conocer la opinión del pájaro. Pero entiendo este grito en mi cuerpo. En esta canción, justo en este lugar de la página, los pasajeros están yendo a sus oficinas y una muchacha frente a la ventana, supongo, está bebiendo su último café. Yo, a la hora de los fantasmas, salté fuera de tu sueño. Mi cuerpo es un pájaro muerto.

 

Traducción de Manuel Bigorri y Manuel Llinas 

The objects will not be repeated…

firebw

The objects will not be repeated because of their functions.
the lighter burns.
the pen writes.
your memory
occupied the objects
every resistance
must transform the functions of objects
it must be possible to write with the lighter
and light a cigarette with the pen
or one must go even farther
to where objects
reject being in our history
like your eyes
from looking at me
on this snowy night
when snow burns
and fire is cold.

Translated by Lyn Coffin

You looked at me

window

 

You looked at me

and a far away window opened and closed.
you stroked me
and I got wet
from the rain beyond that window.
you are here beside me
and with your every movement
something moves in the distance
which makes something move in me.
I was born in the year of your exile.
In your eyes a woman was making dolls.
In the shape of all her dead she was making dolls
and was setting them
on the window sill in front of my eyes.
One had my hat on his head.
Another was wearing my shoes.
I was being created from her losses.
You were looking at me
and the rain was still raining
on your suitcases
and the shoes and the hats of the dead.

I kiss you
and we exchange
losses.

 

Translated by Lyn Coffin

CAMPOS DE CASTILLA

recons_numancia

Numancia es un cuerpo vivo transformado en ideal. Una Idea transformada en resistencia. Una resistencia transformada en muda desesperación. Una desesperación transformada en ruina. Una ruina transformada en palabra. Una palabra robada.

Yo fui Numancia.

 

1

Embebido en bebida
veo el crepúsculo en el Paraíso
momento de ausencia de calor del Infierno
y de repente la noche
a partir de esta improbable lejanía
sin presencia
de
infiernos
de
tantísimas
estrellas
el
cielo
no
es
hermoso

 

2

Tu belleza se ha creado desde el fuego
desde la tierra tu alma
de forma que no alcances mi fuego
camino sobre la tierra
sobre la gravedad de tu belleza
incendio el paisaje
el paisaje viene ardiendo por delante
y mi existencia es asediada en un estrecho círculo
que traslado por todas partes
en el contorno de mi cuerpo.

 

3

Cuando caminas
se incendia de mi lengua materna la distancia
entre tus pies descalzos y la tierra
extiendo una alfombra bajo tus pies
para que bailes
y contemplándote
en mi voz
lanzo al viento
un poema de ceniza.

 

4

En las riberas del infierno
veo miles de extraños transeúntes
a los que la muerte hace bellos
y la tragedia transparentes
a través de su absoluta transparencia
veo tus ojos
¡cuán hermosos
brillan
en la lejanía!

5

Escribo de tus ojos
y las palabras se funden y derriten
de un trago bebo el texto
y emponzoñado recorro callejones
los transeúntes se envenenan
embellecen
tu belleza abraza a un niño loco
y recorre callejones
te pinto con ese niño en brazos
sobre el ataúd de las palabras.

6

La espera
es sentarse a velar las palabras
sentarse a solas
contemplar las cosas
contemplar cómo las cosas pierden sus sombras
caminando por un soportal sin sombra
del que eres la única existencia
con sombra
la espera
es una pala de sepulturero enterrando su propia sombra
el infierno
el único mundo
sin sombra.

7

No tengo palabras para dirigirme a ti
no tengo palabras para dirigirme a tu ausencia
no tengo palabras para dirigirme a mí mismo en tu ausencia
no tengo palabras para dirigirme a mí mismo
si avanzo sólo un paso más allá del fuego que asedia mi cuerpo
me convertiré en sombra
y el mundo encontrará sus palabras otra vez
en mi ausencia
en la presencia de mi sombra
ardo
y mis cenizas
evocarán
en la forma de mi sombra
la palabra que yo fui en tu ausencia.

8

El viento
no tiene sombra
sopla desde el infierno
como hacia la tierra
gélido, cálido
esparciendo cenizas
incendiando el carbón medio quemado de las palabras
es el acto mismo de dirigirse a alguien
es la intensidad
la intensidad del anhelo
la intensidad de la espera
mi sombra en el viento
te invoca.

9

No hay dos personas
que puedan atravesarse una a otra
pero dos sombras se traspasan fácilmente
por eso habitan el mundo de la absoluta soledad
y Dios, en su soledad absoluta
imaginó un momento en que su mano
rodeaba el calor de tu cuerpo
y traspasaba el callejón oscuro hasta posarse en una puerta
y tú le besabas por primera y última vez
y él, en el calor de tus labios
podía tocar la corporeidad de su imaginación
y crear la tierra con esta sustancia:
la caliente corporalidad de imposible

10

Sobre la tierra de tu alma
espinos silvestres han crecido
se han cerrado las puertas
se han vaciado las casas
sobre la tierra planto una rosa roja
y tu belleza la incendia
sobre la tierra de tu alma sólo crecen plantas silvestres
con pena extraigo las espinas
y las espinas crecen en mis manos de repente
cubierto de espinas escapo en huracanes
si no fueras tan hermosa
el infierno no sería tan ardiente.

11

Un caballo blanco huía en el viento
una mano me levantó del suelo y me sentó a lomos del caballo
galopando por callejones vacíos
rumor de sombras y hojarasca
por el calor de tu cuerpo
por el aroma de tu cabellos azotando al viento mi rostro
supe quien llevaba las riendas
no podía verte
rozaba tu desnudez parado en un callejón
no había viento
las herraduras tintineaban
frente a cada casa colgaban una mujer
frente a cada casa nos paramos
con manos invisibles soltaste a la mujer desde el patíbulo
todas las mujeres se te parecían
eran tú
¡eran tú!

12

Una cama blanca
cerca de campos quemados
y embriagador aroma de la tierra antes de la lluvia
me diste una daga
desnuda, te tumbaste en la cama:
«escribe con la daga un poema sobre mi cuerpo
para verme»
absorto en ti quedé
absorto en las palabras que surcaban tu piel
vi tus manos en sangre
la ternura de tus pies
tus senos
tus ojos
pero no pude escribirlos
en sangre hiciste el amor conmigo
y el abismo de tu mirada
me devoró
a mí y a mis palabras
sobre una cama roja
cerca de campos quemados.

13

En tus abrazos
brillaban mis palabras
la lluvia las desnudaba de sangre
las desnudaba de muerte
y en la forma de tu cuerpo
se entretejían en mí
el viento soplaba desde el abismo de tus ojos
y me hacía flotar con mis palabras sobre un lecho cristalino
reí con el rostro de todos los hombres
con ese rostro lloré
sin nombre
estaba en la cuna de mi infancia
y la cuna temblaba y temblaba
y un caballo blanco relinchaba
en los campos quemados.

14

Fui un cavernícola
en el abismo de tus ojos
y desde la cima de tus senos observaba las estrellas
tantísimos infiernos
en bebida embebido
para encontrar mi camino a tus labios
que con besos de imposible
en tu voz
me darían un nombre
que solamente se escucha
en el territorio de tu cuerpo.

15

Me congelaba en tus ojos
mientras le mirabas acercarse pesadamente
y cuando te atravesaba
cubrí sus huellas
sobre tu cuerpo nevado
un día, lo informe de la vida
se paró frente a ti
y absorta en su contemplación te devoró
sin tierra
sin gravedad
con mis palabras
me sumí en el infinito
que derretía la nieve de tu belleza
esmaltando mis palabras
multiplicándome en el verbo «caer»
en todas las hojas desprendidas
en las lágrimas derramadas.

16

Fui la caída de Adán
abandoné tu belleza en las manzanas
cayendo en Roma
abandoné tu belleza en las ruinas
cayendo en Hamlet
abandoné tu belleza para Ofelia
estuve en todas las muertes
y en todas las ruinas
pero después de la batalla
después de las matanzas
el esplendor de los paisajes alcanzaba tu belleza
y tu belleza era memoria
cubrí cuanto pudiera caer
con esmalte de tu belleza
esmalte de memoria.

17

Y fui multiplicándome
hasta donde alcanzaba presencia la palabra
y era presencia de palabra la presencia de tu belleza
era tu ausencia
me multiplicaba y creaba la eternidad
quería no ser eterno
no caer
nevaba
había caído dentro de las hojas antes
había caído con nevadas en sus hombros
y con ellos caí en la nieve
en sus besos
en su desnudez
fui la manzana de lo imposible
fui Adán, fui Eva
caí sobre la tierra
me hice imposible
siendo
y sin ser.

18

Cerca del castillo quemado
cada año crece un árbol con una sola manzana
cerca del castillo quemado relincha un caballo blanco una sola vez
cerca del castillo quemado recojo la manzana
a lomos del caballo la muerdo, es amarga
estoy en el castillo
evoco recuerdos de una manzana
que los habitantes del castillo quemado no pudieron morder
me miro en el agua
soy hermoso
en el agua un hombre y una mujer hacen el amor
me veo en la mujer
me veo en el hombre
desde fuera me he desvanecido
desde dentro me he multiplicado
nada puedo recordar
no existo.

Traducción de Manuel Bigorri y Manuel Llinas