Poesía De Miedo

Poes_a_de_Miedo_5

Título: Poesía de Miedo 2010
Autor: Mohsen Emadi
Traducción: Manuel Llinás
Ayudas: Diputación Provincial de Zaragoza
Coordinación: Olifante
Fecha De Impresión: 1-11-2010
ISBN: 9788492942091

Las tierras del Moncayo fueron ayer un escenario perfecto para celebrar varios actos relacionados con la literatura de misterio y la festividad de Todos los Santos. Desde el mediodía, las plazas y calles de Litago se llenaron de calabazas iluminadas y cruces mortuorias reales para escoltar la estatua de Lug -dios celta del Moncayo- realizada en bronce por el artista sevillano Luigi Maráez, con motivo de su instalación e inauguración en una de sus calles. Al acto asistieron el alcalde, Pedro Herrero, el autor de la obra, la organizadora del acto, Trinidad Ruíz Marcellán, y numeroso público.

En la ermita del Pilar tuvo lugar una lectura de textos. El poeta iraní Mohsen Emadi, residente actualmente en Finlandia, recibió, por su poema ‘Luces’, el V Premio Internacional de Poesía de Miedo (convocado por La Casa del Poeta y Ediciones Olifante). Emadi leyó su poema en persa, y su traductor, Manuel Llinás, lo hizo en castellano. El premio del público recayó ex aequo en los poetas David Mayor, Emilio Pedro Gómez y José Luis Martínez Mallada. Trinidad Ruiz Marcellán entregó a los galardonados el correspondiente certificado acreditativo realizado por el calígrafo Ricardo Vicente Placed. También se presentó la edición del V Premio Poesía de Miedo 2010 en ‘Papeles de Trasmoz’ de Olifante.

Manuel Forega, Miguel Ángel Yusta, Luisa Miñana, de la Asociación Aragonesa de Escritores; Agustín Porras, llegado desde Madrid; poetas procedentes de Soria, como Victoria Puig; los becados por la Fundación Antonio Machado: el iraquí Abdul Hadi Sadoun y el peruano Martín Rodríguez Gaona; y poetas de las tierras del Moncayo leyeron sus poemas de miedo.
El público asistente leyó poemas de Miguel Hernández, García Lorca, Mistral, Guinda, Bécquer y Quiroga, entre otros. Impactaron las proyecciones cinematográficas de ‘El cuervo’, de E. A. Poe y de M. Emadi; y conmovieron las narraciones orales y leyendas tradicionales y populares de miedo trasmitidas o interpretadas por Antonio Domínguez y Luigi Maráez, así como la intervención musical de los artistas argentinos Claudio López y Nora Iglesias, la turca Alime Hüma y la actuación del mentalista profesor Vicente. Las hogueras iluminaron el cielo de Litago y los asistentes degustaron productos de la tierra.

 

HERALDO DE ARAGON

Visible como el aire, legible como la muerte

Emadi - Visible como el aire, legible como la muerte

 

 

Título: Visible como el aire, legible como la muerte
Autor: Mohsen Emadi
Traducción: Manuel Baigorri y Manuel Llinás
Solapa: Ángel Guinda y Manuel Forega
Edición, Prólogo Y Notas: Manuel Forega
Cita Inicial:Mansour Al-Halladj
Ayudas: Fundación Antonio Machado, Ayuntamiento de Soria, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte
Coordinación: Olifante
Fecha De Impresión: 30-6-2012

Una de las características tradicionales mejor asimiladas por Emadí es su vitalidad crítica. A los dieciséis años abandona el cultivo de los metros clásicos sin que ello suponga un abandono de la rica herencia literaria y oral de su país, muy atenta a la naturaleza, a la virtud de la naturaleza. Una naturaleza que no hará acopio de aquel bucolismo latino ni de su amenidad, como tampoco aquel hedonismo que habita en Hafiz semejará el delectare horaciano. La poesía de Mohsen Emadí entenderá esa naturaleza como una naturaleza habitada objetivamente por los seres que la constituyen. Así será en La flor de los renglones.
Sin embargo, conviene no olvidar que aquellos profetas de la tradición «atrapan el milagro que puede inventar la realidad» y dejan para los poetas una «semi-realidad (o mentira)». Como buena madre adúltera, la literatura es el vaso progenitor del embaimiento; y hasta qué punto esta mentira es verdadera constituye ya un asunto que ha de tratar la estética. Ríos y mares de tinta se han vertido en papel y, ahora, virtualidades digitales en pantallas reiteran y reiteran lo dicho sobre cuestión tan elevada y tan maltratada a veces.

fragmento de Introducción de Manuel Forega

Visible como el aire, legible como la muerte es uno de los libros con mayor excelencia poética, originalidad y potencia metafórica entre los aparecidos en el mundo de habla hispana durante la últimas décadas; y su autor, uno de los poetas más relevantes de comienzos del siglo XXI.

Ángel Guinda

 

 

La singularidad y personalidad poética de Mohsen Emadi se trasladan en esta obra impregnada de la huella machadiana a su paso por Soria donde el poeta iraní ha residido durante algún tiempo por haber obtenido la Beca Internacional Antonio Machado creada por la Fundación Antonio Machado que constituye una experiencia única de creación poética en el panorama de la literatura española y que está sirviendo para obtener frutos poéticos tan espléndidos como los que se encuentran en esta obra.
Los ecos machadianos principalmente del “Crimen fue en Granada” que impresionaron a Mohsen en su adolescencia han recuperado voz propia en los emocionantes versos de vida, amor y muerte que resuenan en esta nueva obra poética.

 

Manuel Nuñez Encabo

Catedrático. Presidente de la Fundación Antonio Machado.

 

En 2003, Clara Janés editó, en una edición bilingüe en farsí y castellano La flor de los renglones, el primer libro que el lector español conoció del iraní Mohsen Emadi (Sári, 1976). Poeta, traductor y activista por la democracia en su país, a Emadi le fue concedida en 2011 la Beca Internacional Antonio Machado. Fruto del trabajo realizado gracias a esa beca es el libro Visible como el aire, legible como la muerte. Se trata de un texto ambicioso y poliédrico en el que aborda la realidad de su país de manera sutil y afilada, adentrándose en las incertidumbres, también en las certezas, que acucian a quien vive el exilio y las secuelas del totalitarismo: «En el idioma de los vencedores escribimos elegías para aquellos vencidos que aún no han sido enterrados». No es, sin embargo, poesía-alegato, sino una celebración del lenguaje y de su capacidad reveladora en la que sus traductores se han empleado a fondo y con acierto. Ahí está el amor como refugio y consuelo frente a las inclemencias sociopolíticas; o la muerte, tan presente en la conciencia del que huye a la fuerza; o la cotidianidad evocada («Ellas / iban al trabajo, hacían cola para el pan y la leche»), o la soledad como condena y como salvación. Y, a guisa de aliento unificador, el tiempo y la memoria. Son, ciertamente, argumentos de los que se alimenta la poesía de siempre. Sin embargo, Mohsen Emadi los aborda mediante una inteligente mezcla de experimentalismo y tradición y con una alta carga emotiva, algo que se materializa tanto en el poema en prosa como en el verso dislocado, breve e intenso, estremecedor a veces, que, en el límite de la vanguardia, lleva la realidad al borde del misterio, de lo oscuro: «los secretos de cada casa / sólo los saben sus albañiles.».
Los referentes de Emadi están, sin duda en la poesía persa, en Ahmad Shandou; pero también en una cultura poética cosmopolita en la que el propio autor reconoce presencias que van del checo Holan al norteamericano Mark Strand pasando por nuestro Antonio Gamoneda. El libro se cierra con dos textos radicalmente opuestos: una serie de poemas de índole contemplativa e intimista, con los «campos de Castilla» como telón de fondo, y un acercamiento, en prosa, a la historia más reciente del pueblo iraní y del valor de la lengua en su búsqueda de la liberad («esa palabra prohibida, esa palabra ausente».

MANUEL RICO

La crítica, aparecida en Babelia de El País, el sábado, 1 de marzo, 2013.