Song of Myself, in Persian

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Song of Myself by Walt Whitman

translated into Persian by Sholeh Wolpé and Mohsen Emadi

(A project of The International Program at the University of Iowa)

 * Read Sholeh Wolpe’s interview on the translation process

Blood’s Voice/ABISMAL II

By the Cradle

If one day flood brings in a sad panther
and a shrine’s door,
if they sew up a shirt with the panther’s skin,
make a necklace with his teeth,
I know that whoever puts on the shirt
will disappear,
and whoever wears the necklace
would be obliged to carry
her own head under her arms.

I take the shrine’s door
install it on the threshold
of my house. It creaks open
to a circle of women,
heads on knees,
caressing their own hair.

Outside, body-less heads
surround a fire with songs.
I don’t recognize my own voice
and the door closes and opens
to the rhythm of the words I grunt.

It is raining.
A unclothed woman knocks on the door.
She carries a boat on her back.
I greet her between the panther’s roar
and the door’s groans.
Silently she unloads her boat in a corner,
climbs in and falls asleep.

The house is in water.
Water carries away corpses of women,
it carries away the door,
and my voice.

We paddle.
We row looking for the voice.

My legacy is a door through which
when a woman enters or leaves
my voice cracks,
and the house drowns in that alien sound.

Each time my bed is a boat
to attract the nudity of a woman.
A women’s nakedness is silent.
It is wet.

I uproot the door,
plant it on my rooftop.
The wind blows.
Guns appear on the threshold of the door.
They point themselves at my throat.

The wind blows
and a thousand wounded panthers
leap out from my mouth.
I am naked.

An unclothed woman,
wet,
draws herself out from among the guns,
kisses the door,
kneels before me.
Panthers leap out from her hair.

I caress your hair.
The door will shut,
voices and winds will pound on the door.
I will not open.
And the lost voice of the man
will become blood,
will flood through the cracks
and mingling with the rain
that will come pouring,
it will flow through the city’s gutters and veins.
I kiss you
and my blood leaps out with every breath,
out from my throat.
It becomes my voice.

You are silent.
You speak inside me.

There’s no one on the rooftop.
I stand there, collect all the photographs
the shirts, the photos of a thousand hands holding guns,
the portraits of women’s heads
and the narrow stream of blood
that flows on the paper’s edge.

I light a match,
throw into fire the shirts and the papers.
The fire has your shape.
I want to touch your hair.
I reach for you
and become a poet.

I pick up my pen
and blood flows from my hand.
The lines are your hair,
in every line a panther roars.

**

On the balcony
I fill my childhood cradle with soil,
plant roses inside it.
I water the roses,
rock the cradle.
The city is silent.

*

Translated by Sholeh Wolpé


ABISMAL

Si un día el diluvio trae una pantera triste y la puerta de un santuario; si con la piel de la pantera tejen una túnica y hacen un collar con sus dientes, sé que quien se ponga la túnica se desvanecerá y quien se ponga el collar habrá de llevar la cabeza bajo el brazo.

Arranco la puerta del santuario y la levanto en el portal de mi casa, entre crujidos se abre a un corro de mujeres que acarician sobre su regazo los cabellos de su propia cabeza.
Afuera.
Cabezas sin cuerpo cantan alrededor de una hoguera. He perdido mi voz; rujo palabra por palabra y la puerta se abre y se cierra al ritmo de mi voz.
Llueve.
La desnudez de una mujer llama a la puerta con una barca a hombros; saludo entre rugidos de pantera, la puerta gime. Callada, descarga su barca en un rincón. Sube a la barca y se queda dormida. La casa está inundada. El agua arrastra cadáveres de mujer. Arrastra la puerta. Arrastra mi voz.
Remamos.
Remamos en busca de mi voz. Mi legado es una puerta. Al salir por ella una mujer mi voz se quiebra y en ese extraño ruido la casa se desploma. Siempre que mi cama es una barca atrae la desnudez de una mujer. Húmeda desnudez de mujer.
Callada.

Arranco la puerta con su marco y la planto en mi azotea. Sopla el viento. Surgen fusiles en el marco (me apuntan a la garganta). Sopla el viento. Sopla y miles de panteras heridas brotan de mi boca. Desnudo. Desnudez de mujer.
Húmeda.
Escapa de entre los fusiles, besa la puerta, se arrodilla ante mí. Surgen panteras de su pelo. Acaricio tus cabellos; se cerrará la puerta, en ella repiquetearán ruidos y vientos. No abriré, y la voz perdida del hombre se convertirá en sangre fluyendo entre las grietas. Se mezclará con la lluvia que caerá, y correrá por canales y venas de la ciudad. Te beso; con cada aliento la sangre brota de mi garganta, forma mi voz. Tú estás callada.
Hablando en mí.

No hay nadie en la azotea. Me levanto y recojo todos los retratos, retratos de miles de manos con fusiles, túnicas; retratos de cabezas de mujer. Un flujo de sangre resbala por el borde del papel. Enciendo una cerilla. Arrojo a las llamas túnicas y papeles; el fuego tiene tu silueta y anhelo acariciar tus cabellos, extiendo la mano y me hago poeta.
Mi legado es un coágulo de sangre que contemplo en la palma de mi mano. Cada vez que hago fuego aparece una adivina con tus ojos presagiándome
una muerte horrible.
Cojo mi pluma y la sangre fluye de mi mano; tus cabellos son mis versos, en cada trazo una pantera ruge.

En el balcón, lleno de (relleno con) tierra la cuna de mi infancia
en ella planto rosas rojas y las riego,
mezo la cuna,
la ciudad está en silencio.