La magia y el milagro

  1. Una antigua leyenda persa narra la historia de una mujer sola que escapa de sus enemigos. La mujer llega a una montaña y la siguen de cerca, a punto de atraparla. La montaña la devora, le da refugio, y una parte de su velo queda fuera de montaña. Al mismo tiempo nace una fuente en el lugar de su desaparición. La mujer ya pertenece a la montaña. Los Zaratustrianos y los Chiitas nos cuentan la misma historia. En una versión la mujer escapa de los conquistadores árabes y en la otra de los fundadores del Califato Omeya. La montaña para los Zaratustrianos reside en los desiertos centrales de Irán y en el folclore Chiita por los montes de Alborz, en el norte de país. Se dice que si cortan un pedazo del velo, crece otra vez. Además, creen que este lugar puede devolver la fertilidad a las mujeres estériles. El folclore del norte de Irán, describe así el momento de su desaparición: Ella sabía de un conjuro que la podría ayudar en el peligro. Debería decir: “¡Ya Hu!” que significa ¡Ay, él! Él ―en este contexto− refiere a lo divino. Pero la mujer en la angustia de su condición tuvo un lapsus. Dijo: “¡Ya Ku!” y Ku ―abreviatura para Kuh− significa montaña. Este lapsus fue la causa de que la montaña la abrazara y la devorara. Quizá esta creencia folclórica parezca ridícula pero, más allá de la antigua relación entre la montaña y lo divino en la historia del pensamiento, revela otra cosa: El poder de la palabra donde ésta ―el logos−, se cumple a sí misma. La mujer en la leyenda utiliza la palabra con el mismo poder que el dios de Abraham al decir “Haya… y Hubo”. La mujer puede tener un lapsus, pero la palabra nunca cometerá errores. Me pregunto: ¿Cómo se cumple la palabra?
  2. Desde la lejanía de Japón hasta las fronteras de Troya, hubo un histórico movimiento de los pensadores a quienes llamamos “los sabios locos”. En Japón, Ryokan (1758–1831) es un gran miembro de este movimiento. Ryokan, se describe así en un poema: Ryokan, el gran maestro Zen, un tonto, un estúpido. Son conocidas las historias de él jugando con los niños. En un cuento Ryokan juega al escondite. Fue su ronda para esconderse y el poeta se esconde dentro de un montón de paja, los niños no lo pueden encontrar y cansados se marchan a sus casas. Por la mañana siguiente, cuando el campesino quiere recoger su paja, encuentra al poeta. Sorprendido le pregunta: ¿Qué haces aquí? Y el poeta responde: “¡Shh, cállate! los niños me encontrarán.”

En Irán, “Baba Taher Oryan” (938–1021) [El padre limpio y desnudo], es otro ejemplo de los sabios locos. Se dice que un día él, que fue un analfabeta, visita una escuela. Allá pregunta a un académico: “¿Qué ha hecho usted para tener tanta sabiduría?” El académico para burlarse de este hombre simple y analfabeta, responde: “Una noche de invierno, en el frío absoluto, rompí el hielo del estanque congelado y pasé una noche allí, por la mañana se me abrieron las puertas de la sabiduría”. Baba Taher no sabe que el académico se está burlando de él y una noche de invierno, en la feria de Hamadan, la misma ciudad que fue el mirador de Hamadani (siglo XII), rompe el hielo del estanque congelado y resiste hasta la mañana en él. Por la mañana, se levanta como Baba Taher Oryan. La burla del académico se hizo verdad. Baba Taher es una de pocas figuras en la historia oficial de la literatura persa cuya poesía tiene acento. A pesar del conservadurismo que sostuvo el persa oficial frente a los acentos y los dialectos, no fue capaz de borrar el acento de la poesía de Baba Taher. Aceptó su poesía como tal. Su poesía es simple y desnuda. La combinación de locura y sabiduría daba un poder enorme a los poetas como él. Su locura parecía de tipo infantil, y por eso los poderosos, como si estuvieran frente a un niño, se desarmaban y, así, tenían que escuchar las más duras críticas bajo el nombre de locura. Se dice que un día, Toğrul (990−1063), el conquistador, vino a Hamadan, y todos los grandes de la ciudad fueron a recibirlo con un regalo exquisito. Baba Taher encuentra un pedazo de hierro oxidado en el camino, lo dobla y transforma en un anillo, lo pone en la mano del conquistador y dice: “En este mismo anillo que dejé en tu mano, está la reina de todo el universo”. Esta expresión, además de afirmar que solo este poeta loco tiene el poder de regalar la reina del universo, habla de otra cosa: La reina de todo el universo es como un hierro oxidado que desaparecerá. En un poema de amor, Baba Taher escribe: “Por las noches abrazo tu fantasma en mis sueños, por la mañana mi cama huele a flores”. Me pregunto: ¿Abrazar a una fantasma, una imagen, cómo cambia la realidad física? ¿De la relación entre la imagen de la amada con el amado, qué cosa cambia en la realidad de su cama? ¿De dónde surge este perfume de flores? ¿A qué categoría de la realidad pertenece esta otra realidad?

  1. La historia de las religiones está llena de interferencias de la imaginación en la realidad. Por ejemplo, con respecto a la histórica lucha de Platón contra los poetas se encuentra una sutra, un capitulo del Corán, en concordancia con Platón, que se llama “Los poetas”. El hecho de que uno de los 114 capítulos del Corán hable especialmente de los poetas, muestra la preocupación y la ansiedad del Corán en este asunto. El capítulo está muy bien estructurado. El Corán, empieza con la famosa historia del Faraón, los magos y el milagro de Moisés. La historia se encuentra en el Éxodo con poca diferencia. Se dice que los magos tiran sus bastones y todos se convierten en serpientes. Pero el bastón de Moisés se convierte en un dragón que devora las serpientes. El dragón, siempre juega un papel muy importante en la mitología de varias culturas. La serpiente refriere a la realidad física y el dragón a la realidad mitológica. En esta leyenda, la realidad mitológica devora a la realidad física. Los intérpretes del Corán utilizan la famosa dualidad del milagro y la magia para hablar de estos dos entornos de la realidad. En su opinión, el milagro cambia la realidad física en su esencia y la magia representa la realidad en otra forma. Es decir, la magia actúa al nivel de la apariencia, no en la esencia. La lucha entre Moisés y los magos en esta escena es la lucha entre la esencia y la apariencia. Es decir, el dragón de Moisés se encuentra en los círculos de la verdad y las serpientes de los magos en los círculos de la mentira. Esta misma dualidad, a finales de este capítulo, es la causa de que el Corán llame mentirosos a los poetas. Los poetas, en la opinión de Mahoma, son como los magos del Faraón, y el Corán mismo es el bastón de Moisés. Tampoco en Las mil y una noches, los talismanes y los conjuros cambian la esencia de los objetos y, por eso, cuando un hombre es convertido en mono por un demonio, los magos son capaces de distinguir su esencia de su apariencia. En cambio, todos los milagros de los profetas reclaman cambiar la realidad física en su esencia. Por ejemplo, Jesús en la realidad física devuelve la vida a los muertos, o Mahoma corta la luna en dos, en su realidad física. Sin embargo, la religión rechaza todos los discursos ajenos sobre el milagro. Por ejemplo, se dice que Al-Muqanna (muerto en 783) fue un profeta persa que llevaba al cielo otra luna desde el pozo de Najshab, y en el cielo aparecieron dos lunas al mismo tiempo. Mucha gente confió en Al-Muqanna y el Califa mandó sus militares para matarlo. Cuando se acerca el ejército del Califa a la ciudad, no lo encuentran. Dicen que se suicidó en un barril de ácido. La luna de Al-Muqanna en el barril de ácido, se desvanece de la realidad física, y en la poesía persa se convierte en una metáfora de la amada. La palabra milagro, en latín remite a la admiración por el asombro. En persa y árabe se refiere a lo imposible. El milagro es hacer posible lo imposible. En cambio, la palabra magia en persa y árabe refiere a engaño, cambiar la dirección de la mirada, y es una cortina. En español, esta palabra viene de la griega mageia (μαγεία) y tiene sus raíces en persa y sánscrito. En antiguo persa, la palabra refiere al poder y en sánscrito a la ilusión. Así que la palabra milagro está vinculada con el círculo de conceptos como el asombro y lo imposible, y la palabra magia tiene vínculos con conceptos como ilusión, cortina engañosa y poder. Me pregunto ahora: ¿Quién hace posible lo imposible?
  2. A lo largo de la historia no fueron solo los profetas abrahámicos los que eran capaces de realizar el antiguo sueño de hacer posible lo imposible. La gente inventó tal capacidad hasta para figuras como Budha, que nunca se proclamó profeta. Attar (1145–1221) en un libro, hace una recopilación de las leyendas y los milagros de los místicos. En este libro, los místicos caminan sobre el agua, con un simple gesto domestican a los animales salvajes, y dan noticias del futuro. La rebeldía de la imaginación contra la rigidez del mundo físico grita en cada línea de este libro. El místico se rebela contra el tiempo y el lugar. En una escena, un místico transita durante años por los desiertos para la peregrinación de la Kaaba. Cuando llega a la Meca no encuentra la Kaaba en su lugar. Unas líneas después, Attar utiliza la voz de lo divino para señalar al místico, que la Kaaba no está en su lugar porque se fue para recibir a una mujer mística, Rabia al Adawiyya (714/717/718-801). Attar, aunque preserva la figura trágica del Mansur al-Hallaj (858-922), nos deja en una condición de asombro. Hallaj es capaz de liberar 300 presos con un gesto, pero él mismo no quiere escapar y encuentra su sueño en la horca. En la narración de Attar, la primera noche que encarcelan a Hallaj, los guardianes no lo encuentran en su celda, está desaparecido. En la segunda noche, su celda desaparece. En tercera noche, él regresa a la celda por voluntad propia. En las historias de la muerte de Hallaj, Attar muestra que cada órgano de su cuerpo, hasta su ceniza, y cada gota de su sangre, gritan la palabra ‘verdad’ de este poeta y pensador. En los textos de Attar, se dice que en el juicio final será necesario traerlo encadenado, porque su locura puede hacer temblar a los cielos. No es solo Attar quien cuenta tales historias. En la historia del misticismo se pueden encontrar muchas imágenes similares. La imagen de un hombre escuchando una interpretación del amor, que palabra a palabra se funde por la pasión, cuando acaba la interpretación, se ha convertido en agua y desaparece en la tierra. La importancia del libro de Attar y de otros libros similares no reside solo en el hecho de recopilar estas historias, sino en la teoría de la unidad de existencia que destruye el monopolio de lo divino. Otros pensadores como Ahmad Ghazali (1061-1123 o 1126) y Ayn al-Quzat Hamadani (1098-1131) hasta presentan al diablo, el Iblis, dentro de entornos de lo divino. En realidad, los profetas, nunca fueron capaces de monopolizar lo divino. Attar y otros pensadores admiten en entorno de la literatura oficial lo que existía desde hacía siglos en el folclore y las creencias populares. Muchas de las imágenes asignadas a esta o aquella figura religiosa, son imágenes poéticas. La gota de sudor de la amada cae de su cara sobre la tierra y hace crecer una rosa. Pero una estrategia textual, como la personificación que se aplica sobre la Kaaba, aún cuando es una rebeldía contra el lugar, mueve los sistemas ontológicos de la religión.
  3. Shams Tabrizi (1185–1248) narrando la historia de un derviche, crea una interpretación diferente de la eternidad del hombre. Dice: “Dijo el Sheij (el maestro) que el Califa prohibió la Sama (el baile). Apareció un nudo de traumas en el interior del derviche y se enfermó. Le traen un médico experto. El médico examina su pulso y no encuentra ninguna de las causas que había estudiado. Muere el derviche y el médico abre su tumba y su pecho, y saca el nudo. Parecía un rubí. En tiempos de necesidad lo vende y, de mano en mano, el rubí llega hasta las manos del Califa. El Califa hace una sortija de sello con el rubí y la mantiene en su dedo. Un día, cuando bailaba, ve su ropa manchada de sangre. No encuentra ninguna herida. Mira el anillo y ve el rubí fundido. Investiga a los mercaderes y llega hasta el médico, y éste le cuenta la historia.” Este cuento, aún cuando revela la hipocresía del Califa y otros gobernantes religiosos, habla de la eternidad del corazón. El corazón cambia de forma, pero no muere. La metáfora del corazón en este cuento refiere al lugar de la epifanía de lo divino. El vestido de Hallaj o sus cenizas son capaces de tranquilizar el enojo de Tigris después de su muerte. Si el corazón del derviche se convierte en piedra por la tristeza, pero en el baile retoma su forma original, me pregunto: ¿Incluso la palabra puede regresar a su forma original? En las creencias folclóricas de Irán, la poesía de algunos poetas puede contarnos el futuro. Por ejemplo, en muchas fiestas persas, la persona desea algo en su corazón y pide consejo de Hafiz (1325/26-1389/90), abriendo una pagina de su poesía al azar. Hay poemas que tienen la capacidad de curarnos. Por ejemplo, dicen que si se leen unos poemas de Abuljair (967-1049), respirando sobre la cara de un enfermo, o si se disuelve el poema en agua y el enfermo lo bebe, se curará. La capacidad de profecía o de curación de la poesía nos llegó desde los primeros poetas: Los Chamanes. Pero, si consideramos los hechos, este poeta, Abuljair, a quien se atribuyen más de 1,200 poemas, nunca escribió más que dos poemas en su vida. Similar a esta figura es Omar Jayyam, conocemos más de mil poemas suyos, pero él mismo no escribió más que veinte. Así que la creencia de curación de esos poemas no refiere a la persona histórica de Abuljair, él es un símbolo colectivo. En realidad, lo divino no tiene nombre. Nombrar lo divino ocurre como un proceso histórico.
    En los próximos ensayos hablaré de las transformaciones de la “figura del poeta” desde la cultura oral hasta la cultura escrita y la cultura digital. Acá solo menciono que la historia, como conjunto de instituciones, se construye en la transformación de la cultura oral a la escrita. Varias figuras como Shams Tabrizi estuvieron contra la escritura. Este mismo pensador existe solo tres años en la historia, porque en estos tres años vivió cerca de la escritura de Rumi (1207-1273). En el pensamiento de Shams, la escritura mata la palabra y la palabra pierde su vida y fluencia, y se congela. Él incluso piensa que nadie puede citar sus palabras. Es decir, un texto que no contiene el cuerpo de Shams no está hecho de sus palabras.
  4. Se dice que Rostam, el héroe de la épica nacional persa, mata a su hijo Sohrab. Las leyendas cuentan que Rostam le pide al Rey la cura. Pero la cura nunca llega a tiempo y Sohrab muere. El Shahnameh cuenta la muerte de Sohrab hasta este punto. Pero la gente no acepta el asesinato de Sohrab en manos de su propio padre, ni puede dejar que Rostam quede libre de este asesinato. La relación entre padre e hijo en la épica nacional persa no es como la leyenda de Edipo en la mitología griega. El folclore añade un capítulo nuevo a la historia. Dice que la voz de lo divino, Sorush, habló con Rostam y le dijo que, si levantaba el cadáver de Sohrab en sus brazos y lo mantenía así por cuarenta días, el muerto regresaría a la vida. Rostam lo intenta. En el día 39, una viejita lava la ropa junto al río en cuya orilla Rostam mantiene sobre sus manos, levantado, el cuerpo de su hijo. La viejita lava la ropa, una tela negra, por horas y horas. Rostam le pregunta: “¿Qué haces viejita?” Responde la mujer: “Quiero hacer blanco el negro de esta tela, como tú, que quieres devolver a la vida un muerto”. Si tú lo puedes hacer, yo también. Rostam pone sobre la tierra el cuerpo de Sohrab. Acá es donde, según el folclore, Sohrab muere para siempre. La voz de la imposibilidad, en este capitulo del folclore, es la voz de la “razón”. La religión, aunque fue la institución de la fe en su desarrollo histórico y tuvo una lucha incesante con la razón, ha actuado al lado de filosofía, compartiendo dos elementos: el poder y la voluntad. María Zambrano, con su gran lucidez, considera a la poesía indiferente a estos dos elementos. El poder y la voluntad son los mismos elementos que en la religión, intentan construir una poética del milagro y lo divino, a fin de mantener el monopolio de la religión sobre lo divino. Estos mismos elementos en la filosofía tratan de falsificar el monopolio del pensamiento. El misticismo resistió hasta cierto punto contra el monopolio de lo divino y expandió la poética de las religiones, pero, exactamente en el proceso de inventar la poética, se alejó de la poesía. Dice Vladimir Holan (1905 – 1980), el poeta checo, que “jenom poetické ničí poézii”, es decir, solo lo poético destruye la poesía.
  5. Hace más de dos mil años, Zhuang Zhou (369 a.C-286 a.C) imagina un diálogo entre Confucio (551 a. C.-479 a. C.) y Lao Tze (muerto en 531 a.C). En este diálogo, Confucio está de acuerdo con la ley y la justicia, en cambio, Lao Tze piensa que no hay una idea más injusta que la justicia. Lao Tze no cree en la caridad y la justicia y propone el concepto de virtud en lugar de ellas. Más de dos mil años después, Ahmad Shamlu (1925–2000), el poeta persa, imagina un diálogo entre la idea de la Tierra y la idea del hombre, en el momento de la destrucción final. Este poema, tiene referencias a un capítulo del Corán que se llama “hierro”. En el Corán, Dios dice al hombre que le regaló el hierro para construir espadas con las cuales puede ejecutar la justicia. Dice Shamlu: “Si hubiera amor, no habría necesidad de una injusticia llamada justicia”. Lo que Zhuang Zhou y Lao Tze llamaban Tao y Virtud, Shamlu lo llama amor. Yo considero la idea histórica del amor como una construcción hecha por la poesía. Prefiero utilizar la poesía incluso en lugar del amor y la virtud. Un mundo que tiene arquitectos como Platón y Confucio se construye sobre la dualidad del poder y el anti-poder. La misma dualidad que, en nuestra condición humana, fue responsable de la creación de la imposibilidad. Ko Un (nacido en 1933), el poeta coreano, escribe en una poema: “Algunos dicen que recuerdan mil años/ algunos dicen que han visitado los próximos./ En un día de vientos / Yo estoy esperando el autobús.” La poesía en esta interpretación del momento, sin poner atención a la historia ni a la profecía, sin buscar el poder ni la voluntad, se inventa a sí misma. Me pregunto: ¿De dónde viene este autobús y a dónde va? Una pregunta que en estos momentos de la espera me empuja a escribir otro capítulo: El nacimiento de la palabra.

Publicado en Periódico de Poesía , UNAM, Mexico

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